20 de enero 2009 - 00:00

La comunidad negra, ante su mayor sueño

Barack Obama arranca lágrimas a sus audiencias cuando pronuncia sus discursos más inspirados. La asunción del primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos supone para esa comunidad la concreción de un sueño de reivindicación largamente postergado.
Barack Obama arranca lágrimas a sus audiencias cuando pronuncia sus discursos más inspirados. La asunción del primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos supone para esa comunidad la concreción de un sueño de reivindicación largamente postergado.
Washington - La comunidad negra de Estados Unidos se prepara para vivir hoy el día más feliz de su historia con la investidura de Barack Obama como primer presidente negro del país.
Chloe Washington,
una afroamericana de Chicago que se encuentra de visita en la capital estadounidense, aseguró que será el día «más feliz» de su vida. «Es el día que llevo esperando desde que empecé a votar a los 18 años», dijo Chloe, quien espera sentir un orgullo comparable sólo al que experimentó cuando dio a luz a su hijo.
Al igual que la funcionaria de Chicago de 51 años, afroamericanos de todo el país han viajado a Washington para asistir a la histórica toma de posesión de Obama, que hará realidad el sueño del reverendo Martin Luther King, cuya festividad se celebró ayer en EE.UU. con motivo del aniversario de su nacimiento, hace 80 años.
«Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el que no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad», dijo King en 1963 en una nación muy distinta.
Hoy, más de 45 años después, un 69% de los afroamericanos creen que ese sueño se ha hecho realidad, según un sondeo divulgado ayer por la cadena de televisión CNN.
El líder de los derechos civiles pronunció su discurso frente al monumento del presidente Abraham Lincoln (1861-1865) en Washington, donde el domingo un concierto multitudinario en honor de Obama recordó la figura de King y la lucha por la emancipación racial.
«¡Que repique la libertad!», proclamaron varios de los cantantes que desfilaron por el escenario, rememorando una de las líneas del famoso discurso de King: «I have a dream» («Tengo un sueño»).
Erika Newman, una contable afroamericana de Texas de 38 años, fue una de las 400.000 personas que se dieron cita en el evento para celebrar, dijo, «el futuro de esperanza que se abre, y no sólo para mí, sino también para mi hijo».
«Quiere ser abogado y lo que yo le digo es que fue así como empezó Obama», dijo Newman de su hijo pequeño.
La residente de Texas, que tiene ya planeado otro viaje a la capital para dentro de seis meses en el que quiere visitar con su hijo la Casa Blanca, asegura que su apoyo a Obama será incondicional: «Lo voy a respaldar en cada paso del camino».
La posibilidad de que el futuro gobernante no logre satisfacer las enormes expectativas depositadas en él es ciertamente real. Entre sus cometidos figura el de solucionar la peor crisis financiera de los últimos 80 años, impulsar una economía que vive los momentos más bajos desde la II Guerra Mundial, acabar la guerra en Irak y restaurar la dañada reputación de EE.UU. en el mundo.
Ante tamaña tarea, el propio Obama advirtió el fin de semana que habrá «reveses, frustraciones y decepciones».
Pero esta semana en Washington nadie quiere pensar en lo imposible y mucho menos los afroamericanos, que asisten atónitos a un sueño que hace sólo cuatro décadas parecía imposible de alcanzar.
«Todavía recuerdo durante mi niñez en Texas cómo alguien le comentó a un tío mío que tenía un negocio que cómo era eso posible si se suponía que los negros a lo que tenían que dedicarse era a barrer el suelo», dijo Ronald Gaines, un ingeniero de Florida.
Para Gaines, que Estados Unidos haya elegido a un presidente negro demuestra lo mucho que ha avanzado el país y es una señal de tolerancia y unidad.
El futuro líder estadounidense ha generado un entusiasmo que no se vivía en la política local en décadas y que está a flor de piel estos días en las abarrotadas calles de Washington, donde los admiradores de Obama se multiplican.
«Obama es maravilloso», dijo Cheryl Collins, una enfermera afroamericana de 47 años, quien se confiesa «entusiasmada con lo que está a punto de suceder».
Linda Fine, que ha viajado desde Los Angeles para la investidura, no da crédito a lo que ve: «Mirá por favor a tu alrededor y decime cuándo habías visto semejantes ríos humanos para una investidura», dijo Fine a la salida del concierto el domingo.
Las autoridades esperan que unos dos millones de personas participen hoy en la asunción de Obama, lo que ha obligado a poner en marcha el mayor dispositivo de seguridad en la historia de Washington.
Agencia EFE

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