24 de febrero 2011 - 00:00

La corrección forzosa

La corrección forzosa
Problemas menores, algunos que resistían el oportuno maquillaje del análisis benigno, iban permitiendo que -y en tal caso, el Dow Jones es el principal exponente- con pasos cortos, pero continuados, se fueran acumulando beneficios bursátiles que no poseían correlato, con las reales mejoras de las economías. Pero, aunque se pudo llegar a saltar por sobre el obstáculo de Egipto, el desastre de Libia y su propagación: obligó a una merecida «corrección», por más que no fuera de la voluntad de quienes querían el avance vertical, sin respiros. La semana está signada por estos aconteceres trágicos, la huida de los mercados de riesgo se hizo intensa. Y otros activos, de otra clase, recibieron buena parte del caudal perdido. En la víspera, nuevamente el petróleo puso los pelos de punta con un barril volador, en tanto las Bolsas intentaban colocar trincheras frente al acoso vendedor. Europa nuevamente derrapando, aunque en términos más suaves, el Dow luchando para no repetir brecha del 1%, con el Bovespa dando la nota inversa.

En nuestro recinto fue donde se percibió que la baja anterior subió de graduación y formando la figura más indeseada: la de una «corrida», a través de rebaje de cotizaciones en gran mayoría y con un ritmo de operaciones que trepó súbitamente y a marcas preocupantes: $ 118 millones de efectivo. Evidencia de una oferta que salió de su marco más sobrio, decidida a colocar posiciones sin importar límites bajistas que se propusieran. De tal forma, el Merval mayor descendió el 1,4%. Pero, simplemente quitando a Tenaris y dejando las de sede «local», el porcentual tomó un cariz más duro. Con casi un 2,6% de retroceso, a lo largo de los principales títulos. Dos casos con más del 5%, Hipotecario y Edenor, quedando en pie dolo cuatro -de diecisiete líderes- y, tres de ellas, ligadas a lo petrolero.

Diferencias generales con 13 alzas por 62 papeles en descenso aportan otro testimonio de un día donde privó la liquidez, pero con gran empuje de la oferta. Lo que es promesa de saltos inesperados en lo siguiente, frente a un mercado que ha quedado en desorden y nervioso. La Bolsa, a fuego.

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