6 de marzo 2009 - 00:00

La crisis debe impulsar negocios en el turismo

Baruki cree que la ola turística a América  Latina tendrá caídas pero se mantendrá.
Baruki cree que la ola turística a América Latina tendrá caídas pero se mantendrá.
«Si pensara en lo que ocurrió en turismo en América Latina en 2000-2001, en la época de los atentados en Estados Unidos al World Trade Center y el Pentágono, la gripe aviaria en Asia, Europa, África y Oriente, las guerras regionales y las mutaciones económicas en nuestra zona, yo tendría buenas expectativas ante la crisis actual. Nosotros en ese momento nos reinventamos, vimos la crisis como una oportunidad, y nuestros hoteles funcionaron mejor en América Latina que fuera de América Latina. Creció el turismo interno y externo. Los encuentros corporativos, los congresos, comenzaron a quedarse en nuestra región o a venir hacia nuestros países», dice el brasileño Carlos Baruki y parece tomarse un momento para ofrecer una reflexión que amplíe sus conceptos. Lanza una sonrisa cómplice.
«La crisis no debe dejar de lado los negocios, sino impulsarlos. La crisis panorámica mundial más grande que la presente, ésa de 2000-2001, hizo que creciera, diría que el conjunto de América Latina, hasta en el postergado turismo de placer. Hubo un sector de clase media media, media alta y alta, principalmente europea, pero también norteamericana y asiática, que comenzó a descubrir, y en algunos casos a redescubrir, América Latina como destino. Gente de clase alta que por su cultura, por ejemplo, sabía de las pirámides de México, pero no las había visitado. O, en el caso de la Argentina, sabía de los atractivos de la Patagonia, pero no estaba entre sus metas conocerla, cosa que comenzó a suceder. Ese movimiento hizo, a su vez, a la revalorización del turismo interno, a que nuestros países se descubran a sí mismos y descubran a sus vecinos», sostiene Carlos Baruki con innegable y sorprendente optimismo. El vicepresidente en Marketing y Ventas del InterContinental Hotel Group para América Latina en sus consideraciones suma herramientas prácticas y profesionales y deja entrever que le permiten sostener con fuerte convicción sus ideas. Por lo pronto, su experiencia de más de 20 años en InterContinental, que es considerada como la primera cadena hotelera internacional de lujo y en la que, desde hace nueve años, desde su instalación en Miami, supervisa el marketing de 72 hoteles de 18 países de nuestra región.
«Controlar todo eso es un poco complejo -admite- porque son 18 monedas, 18 maneras de presupuesto, países con leyes muy diferentes. Esto requiere un gran conocimiento no sólo de la legislación, sino también de los idiomas, de los hábitos y las conductas. Bueno... esto tiene su parte lúdica -ríe-, que impulsa a la creatividad, a acciones tácticas de posicionamiento, e impide el aburrimiento. Y en cuanto a la coyuntura, creo recordar que muchos de nuestros países están diría que un tanto habituados a las crisis». Antes de ingresar al InterContinental Group, Baruki pasó por la línea aérea Varig, donde se especializó en recursos humanos y derechos laborales, y antes por una destacada empresa farmacéutica de Brasil.
A Carlos Baruki le gusta decir que es «un yacaré del pantano, del Pantanal, que salió a recorrer el mundo», porque nació en Mato Grosso do Sul, en la frontera con Bolivia y Paraguay, y a los 14 años se fue a Río de Janeiro a hacer la secundaria y la universidad. «Estudié Derecho, Letras y Filosofía, y completé mis estudios con Educación para poder ser profesor». El que lo escucha comprende de dónde surge la capacidad didáctica, la ideas creativas, y por tanto inesperadas, de quien maneja el marketing de un enorme grupo hotelero internacional en América Latina. «Aunque parezca increíble, una disciplina teórica, una profesión me fue llevando a otra, y aparecieron nuevos intereses, como en su momento especializarme en Mercadeo Turístico».
Lo que en un comienzo estaba programado como un encuentro para charlar sobre un libro de arte, de arte culinario, «La cocina intercontinental», que reúne 300 recetas de entremeses y platos principales «reservadas para conocedores» de chefs ejecutivos de 142 hoteles y resorts de 60 países, «se convirtió en un análisis de la coyuntura mundial, de la situación del turismo en general (y en particular de Latinoamérica), y los cambios que han ocurrido los últimos años».
Prepararse para oscilaciones
«La que estamos viviendo no es la crisis del sistema capitalista, ni de su ideología, es simplemente una crisis más del sistema, que se camufla, aparece, se desarrolla y sale con nueva orientación. La actual tiene, entre otros, un fundamento ético-moral que generó un sector financiero con la especulación y la búsqueda desenfrenada de ganancias. En América Latina la crisis nos toca y nos va a tocar. Pero como América Latina no es un block, tendrá diversas etapas. En lo inmediato toca mucho a México y a Centroamérica, a los países que están cerca del ojo de la tormenta (instalado en los Estados Unidos y que se amplía a Europa y a Japón). A medida que se avanza hacia el Cono Sur, la economía está más desfocalizada, dado que hay muchos negocios con la India, Rusia, China, Europa del Este y otros territorios. Esto de algún modo indica que en el turismo entre nosotros, tanto de placer como de negocios, vamos a tener oscilaciones, claros bajones, pero creo que cortos. Y cuando nos toque de lleno la crisis, ya va a estar, eso espero, el mercado estadounidense más recuperado. En este momento, si bien la situación es profundamente crítica, una superposición de recursos interpretativos lleva más de una vez a la pérdida de parámetros», sostiene el directivo brasileño de esa cadena hotelera que comenzó a desplegar hace más de 60 años la compañía aérea Pan American.
«Es fácil prever que en turismo va a haber subas y bajas acentuadas, que la gente que tenga su viaje contratado lo va a realizar con mucho cuidado, pero que una buena parte va a preferir postergarlo. No es que nos encontremos que toda la gente no tiene plata para viajar, sino que tiene temor a gastarla, a hacer inversiones ahora. Por eso a los ligados con el turismo y la hospitalidad, la crisis nos desafía a una actitud inteligente, a sacar provecho de ella. Mucha gente posiciona, coloca, instala su producto cuando no hay aparentemente mercado», afirma mientras bebe un largo trago de agua con la rutina de un consumado conferencista.
Una de las cosas que ha atraído el turismo mundial hacia América Latina, según Baruki, es lo que considera «la sustentabilidad del sistema», y recuerda que «en el pasado no pasaban cuatro o cinco años sin que hubiera una pérdida de gobernabilidad. Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con los que conducen, pero hoy ya se ha establecido en la mayoría de nuestros países lo que con amplitud podríamos denominar continuidad republicana. Esa estabilidad política que no impone la confrontación, ayuda a atraer visitantes. Y reclama incrementar, a su vez, los aspectos de seguridad. Y en nuestra profesión, dar comodidad, servicio, confort y ayudar a gozar de las riquezas del destino elegido por el visitante».

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