13 de marzo 2017 - 00:00

La cuestión turca irrumpe con fuerza en un momento clave de la política europea

Ankara moviliza a sus ciudadanos en la diáspora ante el referendo constitucional del mes que viene. Eso exacerba los sentimientos xenófobos en varios países. La prohibición de un acto en Holanda elevó peligrosamente la tensión.

POR LA MADRE PATRIA. Miles de turcos vivaron ayer al canciller Mevlüt Çavusoglu en Metz, en un acto a favor del sí a la adopción del presidencialismo en Turquía.
POR LA MADRE PATRIA. Miles de turcos vivaron ayer al canciller Mevlüt Çavusoglu en Metz, en un acto a favor del sí a la adopción del presidencialismo en Turquía.
París, Ámsterdam y Ankara - En momentos en que varios países europeos se disponen a organizar elecciones que podrían marcar fuertes avances de la ultraderecha xenófoba, escala la tensión entre ellos y Ankara debido a la instalación de la campaña por la reforma constitucional turca en las importantes comunidades de expatriados que viven en la UE.

El mitin encabezado ayer en Metz, noreste de Francia, por el canciller turco, Mevlüt Çavusoglu, ante miles de compatriotas, suscitó duras críticas de dos candidatos presidenciales, la ultranacionalista Marine Le Pen y el conservador François Fillon, al Gobierno socialista.

El funcionario turco fue vivado con gritos de "Alá es grande" y se escucharon consignas a favor del presidente Recep Tayyip Erdogan, que lidera la ofensiva de cara al referendo para reformar la Constitución y convertir a Turquía en una república presidencialista.

"¿Por qué debemos tolerar en nuestro territorio afirmaciones que otras democracias rechazan? No a la campaña electoral turca en Francia", publicó Le Pen en Twitter.

En tanto, Fillon, candidato de la agrupación derechista Los Republicanos, acusó al presidente socialista, François Hollande, de haber violado "de modo flagrante la solidaridad europea", pues reuniones políticas como la de Metz no fueron permitidas en los últimos días en Alemania, Austria, Suiza y Holanda.

En Alemania vive la principal comunidad turca de Europa, mientras que Holanda concentra una diáspora de unas 400.000 personas.

Bajo fuego, el Gobierno francés defendió la celebración del mitin en Metz. "Francia es un Estado de Derecho. En ausencia de una amenaza confirmada contra el orden público, no había razón para prohibir esta reunión que no presentaba ninguna posibilidad de injerencia en la vida política francesa", indicó el canciller Jean-Marc Ayrault en un comunicado.

El próximo 16 de abril la sociedad turca está convocada a las urnas para ratificar o rechazar una reforma constitucional impulsada por el propio Erdogan para que el país adopte el sistema presidencialista, lo que reforzaría sus poderes. En Europa vive en una enorme parte de la diáspora turca y, por eso, gran parte del gobierno expandió la campaña electoral a las potencias de ese continente vecino.

En tanto, crecían ayer las repercusiones por la prohibición en Holanda para que la ministra de Familia y Políticas Sociales de Turquía, Fatma Betül Sayan Kaya, encabezara un mitin en Rotterdam, oeste del país. La funcionaria fue deportada y escoltada durante la madrugada del sábado hasta la frontera con Alemania, lo que desató la furia de Ankara.

En conferencia de prensa en el aeropuerto Kemal Atatürk, Sayan Kaya denunció el arresto del encargado de Negocios y de cinco miembros de su equipo. Declaró además que los periodistas fueron atacados con perros y caballos de la policía.

La ministra destacó que recibió un "trato inhumano" de parte de las autoridades holandesas.

"Estas prácticas son racismo. Son xenofobia, hostilidad al islam, vulneración de la democracia, violación de las libertades", denunció el canciller Çavusoglu desde Metz.

En Ankara, el presidente Erdogan fue aún más duro. "Si Holanda sacrifica las relaciones con Turquía por las elecciones que celebrará el miércoles, pagará un precio por ello. Veremos lo que pasa el miércoles. Los que hicieron eso se enfrentan a 250.000 turcos", advirtió el mandatario, en referencia a la comunidad turca en ese país europeo.

Ante el tenor de esas declaraciones, el primer ministro holandés, Mark Rutte, tomó ayer personalmente las riendas de la situación, pidió "bajar la tensión diplomática".

"No vamos a ceder a los chantajes. Hablé ocho veces por teléfono con mi homólogo turco para busca una solución dialogada. Fue imposible", contó a la prensa. "Queremos desacelerar, pero si los turcos insisten en escalar, responderemos con las medidas adecuadas", advirtió Rutte.

Dinamarca también se sumó ayer a lo que podría convertirse en una crisis regional cuando el premier, Lars Lokke Rasmussen, pidió a su par turco, Binali Yildrim, posponer la visita que tenía programada a Copenhague a fin de este mes debido a los "ataques" contra Holanda.

Este miércoles, Holanda celebrará elecciones generales, en una campaña marcada por un tono crecientemente derechista y que podría derivar en un fuerte avance del partido antiislámico de Geert Wilders.

El 23 de abril y el 7 de mayo serán la primera y segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, en las que se da la posibilidad de que Marine Le Pen consiga la primera minoría y pase al balotaje.

Entre el 27 de agosto y el 22 de octubre se realizarán comicios federales en Alemania para elegir 631 diputados, proceso del que saldrá el futuro canciller. La cuestión de la llegada de refugiados musulmanes autorizada por Angela Merkel ha caldeado allí el debate político y marcado un nuevo auge de ideas de ultraderecha.

Agencias ANSA, EFE y AFP,


y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario