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La devaluación pone en jaque la política tarifaria de Aranguren
• POR DOLARIZACIÓN Y AJUSTE POR PRECIOS, FALTARÍAN FUERTES SUBAS ESTE AÑO
Mientras la oposición y los aliados de Cambiemos cuestionan los aumentos aplicados hasta ahora, si no se modifican los criterios del Ministerio de Energía, harán falta nuevas adecuaciones.
alternativa. Hasta ahora se ha usado el criterio de Aranguren para el cálculo de las tarifas energéticas.
Pero falta todavía calcular el ajuste por el índice de precios mayoristas entre marzo y agosto para distribuidoras y transportistas, que ya acumula un 3,73% en los dos primeros meses, lo que adiciona de entrada un 1,5% a las boletas. A hoy una suba total del 24,5% con el tipo de cambio actual y cuatro meses menos del IPIM.
Con la energía eléctrica, la situación es similar. En agosto deberían ajustarse las tarifas de Edenor y Edesur por una fórmula que combina índice de precios minoristas, precios de la construcción y salarios, en el período enero-junio.
Y en noviembre debería aplicarse un nuevo escalón de aumento en el precio mayorista de la energía que también está dolarizado, y ajustar los ingresos de las transportistas. Desde el 1 de febrero, el precio mayorista para residenciales y pequeñas demandas se ubica en $1.077 por megavatio/ hora, lo que significaba u$s55,8 al tipo de cambio de $19,3 utilizado por el Ministerio de Energía.
A un tipo de cambio de $25, en noviembre el precio de la energía en todo el país debería subir un 30% por la devaluación, sin mencionar lo que se quiera trasladar al público por estos meses de desfase, más una nueva reducción de subsidios.
Si se divide en dos etapas (noviembre y febrero de 2019), lo que resta para llegar al valor teórico sin subsidio de u$s74,8 fijado por la cartera energética, en el penúltimo mes del año, el precio de la energía debería incrementarse un 51%, en pesos, más el 30% anterior, lo que significaría un 32% en tarifa final en todo el país.
A partir de estos cálculos se puede concluir que el gobierno estaría obligado a ofrecer una alternativa distinta a la que surge de los criterios de Aranguren. Para la oposición que se la está pidiendo, pero también para Elisa Carrió que dijo que ya no había más subas este año, y para la UCR, cuyos técnicos en energía cuestionan fuertemente la política tarifaria.


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