El solo amago es ya en sí una advertencia al sucesor que él mismo nombró para que asumiera las riendas del PP cuando se fue y al que ya había cuestionado otras veces. Si del aviso pasara a la acción, pondría en jaque el liderazgo de Rajoy y podría dar lugar a consecuencias imprevisibles.
La formación conservadora cerró ayer filas en torno al jefe del Gobierno y presidente del PP.
Al menos públicamente, ningún destacado dirigente del PP parece anhelar la vuelta del hombre que gobernó España desde 1996 hasta 2004. Pero lo cierto es que Aznar, presidente de honor del PP, no ha dejado de tener influencia en algunos círculos de la formación conservadora pese a no estar en la primera línea política.
En la entrevista televisiva recogió el malestar que existe en algunos sectores del partido con varias medidas que Rajoy ha aplicado en su lucha contra la crisis económica y contra el déficit fiscal, como las subas de impuestos en contra del propio programa electoral con el que ganó los comicios de noviembre de 2011.
"España necesita una profunda reforma fiscal. El proceso de castigo a las clases medias está siendo muy fuerte. Necesitamos recuperar el impulso económico", dijo Aznar.
No es el primero que se expresa así. Hace poco defendió lo mismo la exjefa del Gobierno regional de Madrid, Esperanza Aguirre, una persona próxima a Aznar y quien en 2008 amagó con disputar el liderazgo del partido a Rajoy tras su segunda derrota electoral consecutiva frente al socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
La irrupción de Aznar llega en un momento delicado para el PP. Aunque el partido cuenta hasta fines de 2015 con una holgada mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, la formación vive tiempos agitados. Está salpicada por escándalos de corrupción como el "caso Gürtel", una de las mayores tramas de corrupción en la historia de España, y por el "caso Bárcenas", que apunta a una posible contabilidad paralela en el partido durante años, con supuestos pagos en negro y una posible financiación irregular en la formación. Unos casos en los que también ha aparecido el nombre de Aznar en los medios.
La intención de voto del PP no hace más que mermar en las encuestas por todo eso y por los ajustes y los recortes del Gobierno de Rajoy en medio de una grave crisis económica en la que tampoco logra frenar un trepidante desempleo que supera ya el 27%.
"¡Si hasta su presidente de honor no ve proyecto político en este Gobierno!", espetó ayer al Ejecutivo la portavoz parlamentaria socialista, Soraya Rodríguez, antes de advertir a los ministros que "el país se les está yendo de las manos".
Y es que Aznar, más allá de sugerir una vuelta y de criticar a Rajoy, esbozó el martes un lamento más profundo. "Creo que me encuentro en la misma situación que millones de votantes del PP, a los que les gustaría ver objetivos históricos renovados, un proyecto político claro y una acción política decidida", dijo, metiendo más el dedo en la llaga.
| Agencia DPA |


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