13 de diciembre 2012 - 19:56

‘‘La economía puede tener un mayor crecimiento en 2013’’

El economista Sebastián Galiani juzga imprescindible que el país restaure la previsibilidad de las reglas de juego para que la economía pueda aspirar a un verdadero relanzamiento sobre bases más sólidas.
El economista Sebastián Galiani juzga imprescindible que el país restaure la previsibilidad de las reglas de juego para que la economía pueda aspirar a un verdadero relanzamiento sobre bases más sólidas.
En 2013, es posible que la economía se recupere un poco, especialmente si se relajan las restricciones al comercio y las financieras», sostuvo el economista argentino Sebastián Galiani, que vive en Estados Unidos, donde es profesor en la Universidad de Maryland.

Para Galiani, en los próximos años la Argentina enfrenta varios desafíos en materia económica. Según enumeró por nivel de importancia, «primero, se debe recuperar la previsibilidad de las reglas de juego». Sin embargo, recordó que sin solvencia fiscal este objetivo no es alcanzable.

Además, para este economista, también profesor de la Universidad de San Andrés, habría que estabilizar la economía. «No es deseable continuar con este proceso de alta inflación, ni es sostenible en el mediano plazo», sintetizó. Otros objetivos serían reacomodar los precios relativos y, más en general los incentivos para invertir y producir eficientemente, consignó.

Periodista: ¿Qué evaluación hace de 2012 en materia económica?

Sebastián Galiani: Claramente ha sido un mal año para el país. Primero, lo obvio, la tasa de crecimiento se ubicará bastante por debajo de la tasa promedio de la región. Pero más sustancialmente, se ha avanzado en la profundización de lo que se ha dado en llamar «el modelo», que en mi opinión, no es otra cosa que la destrucción de la economía de mercado y las instituciones republicanas. Dado que éstos son los pilares de la prosperidad, claramente, los costos de ello no sólo son grandes sino también de largo plazo.

P.: ¿Cuál estima que será el crecimiento en 2013?

S.G.: Es posible que la economía se recupere un poco, especialmente si se relajan las restricciones al comercio y las financieras, lo cual es anticipado por muchos analistas económicos. Así, la economía podría registrar un mayor crecimiento el año próximo. Sin embargo, esta aceleración, nuevamente sería una recuperación, principalmente posible pues no estamos produciendo hoy el máximo producto posible.

P.: Por lo que dice, asumo que usted no cree que los controles cambiarios hayan sido deseables.

S.G.: Sí, en mi opinión son un error. Creo que el Gobierno trató de frenar la salida de capitales intentando que no suba demasiado la tasa de interés, pero igual terminó afectando el nivel de actividad y el crecimiento económico. Obviamente, hubiese sido mejor dejar ajustar el tipo de cambio real, claro que para que ello no terminara siendo leña para el fuego inflacionario, también se debería tener un programa de estabilización. Parafraseando a un gran escritor argentino, creo que si bien el Gobierno no ha cometido todos los errores posibles -porque los errores son innumerables-, sí muchos de ellos.

P.: ¿Por qué podría entonces mejorar el crecimiento el año próximo? ¿Cuáles son las variables que tiene en cuenta para estimar ese crecimiento?

S.G.: La clave está en notar que el crecimiento está siempre determinado por la acumulación de capital y el crecimiento de la productividad total de los factores. Me animo a decir que ninguna de estas variables va a tener una buena performance en los próximos años sin un cambio de rumbo de 180 grados. Por supuesto, si usted este año distorsionó la economía, y ésta se ubica por debajo de su potencial, si remueve esas distorsiones, la economía puede mejorar, dentro de sus posibilidades productivas. Además, hay factores externos que vienen ayudando mucho, pero que también tienen sus idas y vueltas. Esto mismo se aplica al supuesto milagro económico argentino. Hay que tener en cuenta que entre 1998 y 2002, el PBI había caído un 20%. Si se considera esta baja, el crecimiento del producto potencial durante la gestión de los Kirchner no fue nada del otro mundo. La Argentina no solamente no creció a tasas chinas, sino que tendencialmente lo hizo por debajo del ritmo al que se expandieron nuestros vecinos más cercanos.

P.: ¿Cuáles son los desafíos en materia económica para 2013?

S.G.: Son los mismos que los desafíos para los próximos diez años. Lamentablemente, son muchos y serios. Primero, se debe recuperar la previsibilidad de las reglas de juego en la Argentina. Obviamente, sin solvencia fiscal este objetivo no es alcanzable, por lo cual, ésta es una condición necesaria. Segundo: estabilizar la economía. No es deseable continuar con este proceso de alta inflación, ni es sostenible en el mediano plazo. Tercero: reacomodar los precios relativos y, más en general, los incentivos para invertir y producir eficientemente. Hay muchísimo desorden microeconómico en la economía argentina. Se debe recuperar la inversión en infraestructura, pero esto no será posible si no se resuelven los temas que le acabo de mencionar. Cuarto: reinsertar el país en el mundo. Por último, se necesita recuperar la capacidad de gestión del Estado. Se habla mucho del rol del Estado en la economía, pero éste es incapaz de proveer apropiadamente hasta algunos de los bienes públicos clásicos. El 8N la gente pedía seguridad y justicia.

P.: ¿Supongo entonces que su pesimismo sobre la marcha de la economía se extiende al mediano plazo?

S.G.: Al menos hasta que haya un cambio de rumbo importante. Por un lado creo que el ciclo populista que hemos vivido en el último quinquenio se está agotando y el Gobierno no tiene ni plan ni ahorros para hacerle frente a la nueva situación económica. Por otro lado, la visión que tiene el Gobierno sobre el rol del Estado en la economía no es consistente con la adopción de políticas conducentes al crecimiento económico. El crecimiento no lo generan los gobiernos sino las firmas privadas que innovan, adoptan nuevas tecnologías e invierten. No hay ningún ejemplo de un país pequeño que haya crecido a tasas elevadas por al menos 25 años que lo haya hecho aislado del mundo.

P.: Usted vive en Estados Unidos y sigue su economía. ¿Qué implicaría para ese país que no se extiendan los beneficios fiscales que vencen a fin de año?

S.G.: La economía norteamericana ha logrado evitar caer otra vez en recesión y creo que lentamente irá recuperando su crecimiento de largo plazo, el cual no es particularmente elevado. Sin embargo, Estados Unidos, bajo las reglas fiscales actuales tiene un problema fiscal de largo plazo, y sería deseable que el Gobierno y el Congreso se pongan a trabajar en su solución. Por supuesto, no sería bueno que la demanda agregada sufra hoy una contracción pronunciada como resultado de un fuerte ajuste fiscal, pero cierto ajuste es manejable. Creo que si, como parte de un acuerdo político, se obtiene un programa que reduzca seriamente el déficit fiscal intertemporalmente, aumentando los impuestos a los más ricos, pero también cortando gastos con un cronograma establecido, ello sería positivo.

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