26 de julio 2013 - 00:00

La emoción de los más humildes

La emoción de los más humildes
Río de Janeiro - Metido entre la gente, rodeado de niños, luciendo un collar de flores de plástico con los colores de Brasil, llamado íntimamente "padre", el papa Francisco abrazó ayer a decenas de fieles, besó niños, bendijo enfermos y caminó codo a codo entre la población de la favela Varginha, una de las comunidades más pobres y conflictivas de Río de Janeiro.

Ya en el trayecto hacia la favela, localizada en la zona norte de la ciudad, el Papa hizo detener varias veces el papamóvil, para desesperación de los guardaespaldas. Quería besar a los niños y bebés.

Tan íntimo fue el contacto con la gente, que acudió bajo la lluvia para saludarlo, que una niña de cuatro años, tras recibir el beso del Pontífice, relató: "¡Me agarró de las mejillas. El Papa me conoce!".

Visiblemente complacido con el cálido contacto, el Pontífice anduvo varios metros cuerpo a cuerpo junto a los vecinos del barrio, que ostenta el triste primer lugar en cantidad de adictos al crack de la ciudad.

Sin mostrar apuro, pese a los varios compromisos que aún debía cumplir, e intentando atender a todos, Francisco se detuvo una y otra vez para hablar, abrazar y bendecir a los fieles, que se mezclaban con los guardaespaldas para tocarlo y regalarle remeras, banderines, fotos, collares. Él se esmeraba en atenderlos a todos.

Por su parte, la multitud se debatía entre la alegría y el llanto mientras lo acompañaba hasta la pequeña capilla desde la que bendijo a la comunidad; hasta la puerta de la humilde casa a la que ingresó y estuvo varios minutos, y, más tarde, hasta la cancha de fútbol del barrio, donde habló para unas 25.000 personas.

Allí fue recibido por un representante de la comunidad, que le pidió "romper el protocolo", algo que, bromeó, "usted suele hacer", y "déjenos llamarlo padre Francisco: estamos recibiendo a un padre".

El joven recordó que, gracias a la visita del "padre Francisco", la comunidad "pobre, pequeña, olvidada" llegó a la prensa nacional e internacional", pero "esta vez no en las páginas policiales". "Cuando se supo que usted venía, las calles fueron asfaltadas, los basureros mejor distribuidos y fueron hechas otras mejoras, algo que no estaba en nuestro día a día", resaltó.

El "padre Francisco" dejó la comunidad como llegó: rodeado de fieles y dejando en los pobladores el mensaje de que no están solos. "La iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes", dijo. "Me llevo a cada uno en el corazón", se despidió.

Agencia DPA

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