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La energía, un desvelo para el futuro Gobierno
Chile, un importador neto de combustibles, recientemente inició las operaciones de una planta de gas natural licuado que le ha permitido aliviar la estrechez que le ocasionó la escasez del gas que venía comprando desde la Argentina. Pero no es suficiente.
El nuevo Gobierno que asumirá el 11 de marzo de 2010 deberá enfrentar estas decisiones, junto a la promoción de energías renovables y protección del medio ambiente.
«Para poder desarrollarse y alcanzar cualquier meta de crecimiento económico, diría que es ineludible tomar decisiones en el próximo Gobierno en grandes temas como la energía nuclear, el proyecto HidroAysén y las energías renovables», dijo María Isabel González, directora de la consultora Energéta. «Obviamente, hay que estar abierto a todas las alternativas que sean viables económicamente», agregó.
La presidenta Michelle Bachelet encargó hace más de un año los estudios para ver la posibilidad de emplear la energía nuclear en un intento por ampliar la matriz energética del país.
El único que se ha pronunciado a favor de abrir un debate sobre el uso de la energía nuclear es el candidato oficialista y ex mandatario Eduardo Frei, quien figura segundo en las encuestas para las elecciones del 13 de diciembre.
No obstante, la alta sismicidad de Chile y sus efectos ambientales alejan a Piñera y al diputado independiente Marco Enríquez Ominami -el otro candidato en carrera y muy próximo a Frei en los sondeos- de esa alternativa.
Piñera dijo en un reciente debate televisivo que no utilizará la energía nuclear mientras no se demuestre que no afecta «la seguridad, la salud y el medio ambiente».
Quien llegue a la presidencia, probablemente tras un balotaje, deberá mirar de cerca la tramitación del megaproyecto HidroAysén, que prevé cinco centrales en el extremo sur del país para producir unos 2.750 megavatios, a partir de la inundación de unas 5.300 hectáreas con un embalse artificial.
Con una inversión cercana a los u$s 3.200 millones, el proyecto ha recibido duras críticas de grupos defensores del medio ambiente y organizaciones sociales, que estiman afectará el ecosistema en la lluviosa y turística zona de Aysén.
Pero Frei y Piñera han hecho guiños al proyecto si cumple con las normativas medioambientales, mientras Enríquez-Ominami ha manifestado su total desacuerdo.
«Creo que un tema importante en el futuro será una regulación más firme para la inversión en recursos naturales en el caso de la minería y la energía eléctrica y esas son demandas que piden los votantes», dijo Daniel Kerner, analista de Eurasia Group.
Dificultad
«Pienso que será más difícil para los presidentes impulsar esos proyectos sin tener algunos costos políticos porque es un tema que parece tener una importancia creciente en la opinión pública», agregó.
Para reforzar el desarrollo de nuevas fuentes energéticas, Enríquez-Ominami está a favor de la aplicación de un royalty a las plantas hidráulicas, con un cobro que fluctuaría entre los u$s 10 y u$s 30 por megavatio.
El próximo Gobierno deberá también tomar la decisión sobre la construcción de un gasoducto entre la capital chilena y la sureña región del Bío Bío, para aliviar la creciente demanda de gas natural.
El gasoducto demandaría una inversión de unos u$s 400 millones y podría entrar en operación hacia 2013.
Sin embargo, analistas dicen que Chile debe avanzar hacia una matriz energética más independiente y aprovechar el enorme potencial de las energías renovables no convencionales, como la generación solar, eólica, geotérmica y maremotriz.
Agencia Reuters


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