18 de septiembre 2013 - 00:00

La especialidad del peronismo

Rápido, sin anestesia, ni aceptando modificación alguna. Esa metodología para debatir y sancionar leyes no es nueva y ni siquiera monopolio de la era kirchnerista. En otros momentos, el peronismo utilizó el mismo sistema. Es conocida en la historia del Congreso la anécdota de uno de los primeros proyectos de presupuesto que Juan Domingo Perón envió a Diputados en los 40. No bien ingresó por mesa de entradas y en medio de una sesión, un integrante de la bancada justicialista de entonces, con mayoría más que absoluta para sancionar cualquier ley, pidió la palabra: "Propongo que no nos demoremos y votemos sobre tablas el proyecto de Presupuesto Nacional". Es decir, lo pedía sin debate ni análisis previo. El trámite no avanzó por ese camino, ya que el fervoroso diputado recibió como respuesta de la presidencia: "El Presupuesto no puede debatirse sobre tablas. Debe analizarse". A lo que retrucó: "Si lo hizo el General, debe estar bien hecho". 

Sin llegar a esos excesos, el PJ siempre estuvo acostumbrado a esa velocidad irreflexiva, pero cuando cambia el viento las cosas se complican. Y eso es lo que está sucediendo en estos días en el Congreso.

El kirchnerismo logró ayer emitir los dictámenes de las leyes que Cristina de Kirchner necesita para gobernar. Los llevará al recinto de Diputados el 25 de este mes y, luego, al Senado. Sólo existe alguna duda sobre el impuesto al cheque, pero no parece tampoco una situación incendiaria, por más que las provincias se relamen ya pensando en lo que sería la vida si entre ellas se repartieran unos $ 35.000 millones más al año.

Siendo estrictos, las votaciones de estos días son casi un cierre de toda la legislación imprescindible hasta el 10 de diciembre de 2015, ya que el país volvió a demostrar en 2011 que puede vivir sin Ley de Presupuesto y a decretazo limpio. Es lo que se conoce como fallas del sistema que otros países no se permiten.

Pero de octubre en adelante todo es incógnita en el Congreso. Apelando a los mismos ejemplos históricos del peronismo, las similitudes son elocuentes.

Como en todo proceso de cambio, comenzaron a aparecer ya los "barrios chinos", esos grupos que se abren dentro del propio bloque oficialista con reclamos y protestas. Es lo que se llama vulgarmente en cualquier negociación " subir el precio".

La aparición de este fenómeno tiene dos requisitos básicos: que la cabeza no pueda garantizar futuro político al grupo y que haya diputados o senadores a punto de quedar en desamparo. El primer caso es el que convulsiona hoy a los bloques oficialistas.

Los restantes son los que no renuevan banca y deben volver a su provincia a hacer política más o menos en el llano. A esa categoría, sin incentivos ni carrera futura garantizada, le es difícil explicar en la interna local y en medio de un cambio por qué apoyan la renovación de un impuesto como el que grava al cheque sin reclamar más fondos para su provincia.

Es parte del temido efecto que el Gobierno quiso evitar al adelantar la votación de los proyectos. 

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