La estrategia para comprar aviones

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Comprar aviones comerciales no es una tarea fácil por estos días en medio de la crisis financiera y mucho más cuando quien lo hace no es una empresa privada sino un Estado latinoamericano con parte de su deuda aún en default, como lo es la Argentina.
Ayer, Julio De Vido anunció que firmó con la constructora estadounidense Boeing la compra de 12 aviones 737-700 Next Generation para reequipar la flota de vuelos domésticos de Aerolíneas Argentinas. Es sólo el comienzo de un proceso de reequipamiento de la empresa aérea que, junto con el de Austral, fue anunciado ayer con bombos y platillos por el ministro de Planificación Federal.
El problema en este caso no son las intenciones ni la necesidad, sino la realidad. Es claro que Aerolíneas necesita reequipar su alicaída flota y reemplazar con urgencia los Boeing 737-200 (el modelo más antiguo de esa serie de Boeing que aún continúa volando) para cumplir con otra de las metas que ayer fijó el ministro: «Un vuelo diario a cada destino de la empresa». La cuestión es que adquirir un Boeing 737 de la nueva generación de ese modelo (el más exitoso de la historia de la aviación comercial) que lanzó la primera constructora mundial de aviones tiene sus plazos de espera, que suelen ser de años para la entrega.
De Vido no aclaró ayer si el acuerdo con Boeing es por aviones nuevos o alguno de los usados que la estadounidense u otras empresas de comercialización de aeronaves tienen en disponibilidad casi inmediata. Por lo pronto Boeing no había informado hasta ayer haber recibido ninguna orden de compra por parte de Aerolíneas Argentinas (algo que hace siempre inmediatamente que una línea aérea cursa un pedido ya que es una de las variables para mejorar su cotización en Wall Street), por lo que se presume el reequipamiento de Aerolíneas será con contratos de leasing o compra directa de aeronaves usadas, lo que no quita mérito al anuncio oficial.
Precios
Los valores, en cualquiera de los dos casos son ampliamente distintos a los de un «cero kilómetro». Un Boeing 737-700 Next Generation recién salido de fábrica oscila entre u$s 57 y u$s 67,5 millones, de acuerdo con el «tarifario» de la propia Boeing. Por lo que la operación total rondaría los u$s 700 millones. Se estima que el costo que pagará Aerolíneas (es decir, el Estado argentino) será sensiblemente menor, aunque De Vido ayer no informó el monto.
«Aerolíneas ya ha firmado la incorporación de doce B737 700 de nueva generación. Los mismos ingresarán a partir de abril», fueron los datos que brindó ayer el ministro en la residencia de Olivos. Esa compra podría ser financiada por la propia Boeing, que cuenta con su división financiera, pero el problema serán las garantías para semejante operación y el acecho constante de los holdouts, los acreedores que quedaron afuera del default y que siguen detrás de todo activo estatal argentino que ronde por el exterior.
En el plan de reequipamiento de Aerolíneas también comprende los vuelos internacionales. Allí el Gobierno cuenta con la cesión de parte del contrato que Marsans había firmado con el grupo europeo EADS-Airbus para la compra de 61 aviones para sus compañías aéreas. Como Marsans respetó el acuerdo, Aerolíneas Argentinas podrá beneficiarse ahora con la reserva para comprar aviones Airbus A330 y A340 (de los que tiene ya dos unidades) para cubrir los vuelos internacionales. Gracias a la negociación previa de los españoles, la compra será a un precio menor (por estar dentro de un megaacuerdo de compra) y tendrá garantizado el turno de entrega de unidades nuevas.
Tras la fiesta de ayer en la residencia de Olivos para firmar el acuerdo con sindicalistas, no sólo se anunció la compra de aviones. También se confirmaron los cambios en el directorio de Aerolíneas y Austral con una reducción de 12 a 5 nuevos directores. El nuevo presidente será Julio César Alak (hasta ahora gerente general), vicepresidente Héctor María García Cuerva y Gustavo Jorge Simeonoff y Juan De Dios Cincunegui como directores en representación del Estado nacional. Jorge Mateos y Javier Acosta representarán a los trabajadores en Aerolíneas y Austral por el Programa de Propiedad Participada.

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