San Pablo - Fiscales brasileños pidieron ayer el procesamiento del candidato conservador a la Presidencia Geraldo Alckmin, el preferido del mercado financiero, por la sospecha de que recibió aportes en negro por 2,5 millones de dólares para su campaña de 2014 a la Gobernación del estado de San Pablo.
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Alckmin marcha relegado en las encuestas, pero como su alianza electoral, liderada por su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), es la más beneficiada por la cantidad de minutos disponibles en los espacios de campaña en televisión, los analistas esperan que logre un fuerte repunte.
Con todo, debería pasar del rango del 6 al 9% que le dan hoy las encuestas de intención de voto a por lo menos el doble o el triple para tener chances de ingresar en el segundo turno.
La acusación se vincula con aportes de campaña de la constructora Odebrecht y afirma que Alckmin se reunió con un arrepentido de la firma a fin de arreglar una contribución ilegal. El candidato niega haber cometido cualquier delito.
La denuncia tiene impacto político, pero no pone en peligro su candidatura.
Lo mismo ocurre con la denuncia que afronta el número dos de la fórmula del partido de los Trabajadores y virtual heredero de Luiz Inácio Lula da Silva, Fernando Haddad, quien fue señalado por la fiscalía de San Pablo por, supuestamente, haber recibido en 2012 "2,6 millones de reales (1,2 millones de dólares en la época) en sobornos de la empresa UTC Engenharia S.A. para pagar deuda contraída durante la campaña electoral".
Haddad, que ya había sido acusado la semana pasada en el mismo caso de improbidad administrativa y enriquecimiento ilícito, también negó los cargos y aseguró que la denuncia se basa solamente en las declaraciones de un ejecutivo de la empresa, "que cuenta sus historias de acuerdo con sus intereses".
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