9 de marzo 2010 - 00:00

La fotografía, estrella de la temporada de arte 2010

Uno de los fotomontajes con los que la talentosa Grete Stern ilustró una columna de psicoanálisis del sociólogo Gino Germani y el psicólogo Enrique Butelman en la revista femenina «Idilio» entre 1948 y 1951.
Uno de los fotomontajes con los que la talentosa Grete Stern ilustró una columna de psicoanálisis del sociólogo Gino Germani y el psicólogo Enrique Butelman en la revista femenina «Idilio» entre 1948 y 1951.
La fotografía ocupará un lugar especial entre las muestras de la temporada que ya despuntó en el Malba, donde hasta principios de abril se presenta «Grete Stern. Los sueños 1948 -1951». Se trata de la colección completa de fotomontajes vintage de la serie que la fotógrafa alemana realizó entre 1948 y 1951 para «Idilio», una revista «juvenil y femenina». Las imágenes, toda una rareza argentina, acompañaban la columna «El psiconálisis la ayudará», escrita por el sociólogo italiano Gino Germani y el psicólogo Enrique Butelman, que usaba el seudónimo Richard Rest. Si bien la serie original constaba de 148 fotomontajes, sólo se conservan cinco juegos de 46 imágenes firmadas por la autora. Uno de estos conjuntos, perteneciente a la colección privada de Eduardo Costantini, es el que exhibe el Malba. El coleccionista ha legado todas las obras de arte que alberga el Museo, pero las paredes de su casa no están vacías. Poco a poco fue formando una bella colección privada. Uno de los primeros cuadros que compró fue una pintura de Guillermo Kuitca y, ahora, las fotografías de Buenos Aires de Horacio Coppola que ya poseía, Costantini sumó los fotomontajes de Grete, su talentosa mujer.

Stern nació en Wuppertal y conoció a Coppola en la escuela Bauhaus, se casó con él en 1935 y ese mismo año, se instalaron en Buenos Aires. En la génesis de la increíble escalada del interés argentino por el psiconálisis, disciplina que adquirió en nuestro país niveles populares, figuran sin duda las imágenes de Stern y los escritos de Germani, que al promediar el siglo XX ya invitaban a explorar la dimensión del inconsciente. Los fotomontajes de estética dadá -surrealista, ostentan una carga simbólica que se adivina inquietante para la época, mientras los textos -no menos perturbadores- interpretan el sentido enigmático de los sueños. Imágenes y palabras se adentraban en un territorio cargado de deseos, temores y represiones. Desafiando categorías y prejuicios, Stern y Germani se adaptaron al estilo de una revista del corazón, sin resignar la calidad de su trabajo. Por el contrario, ambos crearon un estilo tan atractivo como asequible.

Germani, fundador y docente del Departamento de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras, se carteaba con las lectoras de «Idilio», les revelaba el sentido oculto de sus sueños y las ilustraba acerca de los principios del psicoanálisis. En los textos del italiano queda en evidencia el afán de que sus interlocutoras desarrollen «sus posibilidades de expresión», que se resistan a estar «ahogadas entre cuatro paredes», que alcancen la «expansión de la personalidad», y que las «fuerzas inutilizadas de la psique se apresten a salir de la forzada inactividad y de los límites que la constriñen». Nada más estimulante para quienes creyeron que podían, o que debían, «dar rienda suelta a sus impulsos» (casi un lema para la generación de la década siguiente), que las páginas de «Idilio».

Los fotomontajes de Stern lo dicen todo: muestra la figura de una mujer dentro de una jaula o en la cumbre de una escalera; enfrentando el abismo o rindiendo un examen; convertida en un juguete junto a la inmensa mano de un hombre, o aterrada frente a un tren que se convierte en un monstruo y es capaz de devorarla. Hoy, las imágenes nos resultan lejanas, apenas si suscitan evocaciones teñidas de nostalgia al recrear ese tiempo que irremediablemente se fue. Recuerdan el despertar de la inocencia de la burguesía femenina de nuestro país, «soñadora», pero cargada de aspiraciones intelectuales.

Luis Príamo escribió los textos de «Grete Stern, Obra fotográfica en la Argentina», un libro del Fondo Nacional de las Artes (1995), y también los de «Sueños. Fotomontajes de Grete Stern. Serie completa», Ediciones Fundación CEPPA (2003). Príamo cuenta que amigos, familiares y vecinos, posaban para las fotos de Stern, y que los paisajes, fondos, objetos, personajes secundarios provenían de su archivo. «Como debía entregar un fotomontaje por semana el trabajo era intenso. Esta exigencia le dejaba poco tiempo para corregir o retocar las piezas, y modificaba los fotomontajes después de publicados», explica Príamo. En consecuencia, hoy tenemos dos versiones de cada uno de esos sueños: el de «Idilio» y el del archivo de la autora.

La serie se presentó por primera vez al promediar los años 50 en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Plata, luego, en 1967 se exhibió en Buenos Aires, en 1982 llegó a la gran muestra de FotoFest, de Houston. A partir de entonces se sucedieron las exposiciones en la Argentina y las grandes ciudades del mundo.

El 16 de marzo, el Museo Nacional de Bellas Artes presenta la primera parte de la muestra «Bicentenario: imágenes paralelas. Siglo XIX a 1940», que comienza con las fotografías del paisaje urbano y el retrato. Para mostrar en paralelo las miradas de artistas diversos, que vivieron sin conocerse en ese período, la exhibición pone el acento en los diálogos que entablan sus obras, confrontando sus soportes, técnicas y estilos.

En mayo, de nuevo el Malba, inaugurará una muestra del neoyorquino Robert Mapplethorpe, una superestrella internacional.

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