13 de junio 2012 - 00:00

La fuga de los depósitos en Europa

El jueves 31 de mayo, el Banco de España dio a conocer una salida de capitales de 97.000 millones de euros en el primer trimestre. No debe sorprender que los depósitos privados en España declinaron en 31.500 millones de euros en abril, su nivel más bajo en 41 meses. No hay información de lo ocurrido en estos días, pero las estimaciones de salida de depósitos son preocupantes. De allí que se hable de un sistema de salvataje quirúrgico, dirigido sólo a los bancos españoles. El objetivo de esta nota es explicar el funcionamiento del sistema de transferencias de la eurozona y esbozar los efectos secundarios de lo que está ocurriendo sobre la solvencia del corazón financiero de la eurozona, el Deutsches Bundesbank (en adelante DB).

En cualquier país de la eurozona, e incluso en algunos países vecinos como Suiza, es posible transferir euros instantáneamente entre cuentas en distintos países gracias al sistema llamado TARGET2 (siglas en inglés del Sistema Automático Trans-Europeo de Registro Bruto Express de Transferencias). Los bancos privados registran por este medio sus transacciones intrazona frente al Banco Central de su país, y a su vez, cada Banco Central (BC) registra su posición con el Banco Central Europeo (BCE), que ocupa el centro de este sistema de pagos tan eficiente.

Mecánica

Tanto el DB, como los BC de los países de la periferia de la eurozona emiten la misma moneda, que es el euro. La expansión del ingreso de euros en el sistema alemán se «cierra» con un asiento contable a favor del DB en el BCE, y luego con otros asientos en los BC de las jurisdicciones desde donde migraron los euros de la periferia a Alemania, esta vez en favor del BCE.

En un contexto de «precorrida bancaria» y de libertad absoluta de movimiento de capitales, se requiere examinar los agregados monetarios de la eurozona con una mirada distinta de la que se debe tener al observar los mismos datos de otros países. El problema subyacente en los ingresos de euros de la periferia a Alemania es que los BC de esa periferia tienen como contrapartida de los euros que ponen en circulación fundamentalmente bonos nacionales de cada país. En el caso español, hay incluso hipotecas en garantía de muchos créditos en los bancos comerciales que en las actuales circunstancias podrían terminar garantizando operaciones con el BCE, con lo cual el BCE termina teniendo involuntariamente en su balance activos de los BC de la periferia de la eurozona, crecientemente cuestionados por los mercados y que están en la mira de las calificadoras de riesgo. Indirectamente, también se altera la calidad de los activos del DB, por el aumento de su posición acreedora frente al BCE que estos ingresos de depósitos le trae aparejado.

Desde el comienzo del euro y hasta mediados del año 2007, no se presentaron desequilibrios importantes en el TARGET2. Cada país tenía más o menos una equivalente salida que entrada de capitales. Los niveles no eran significativos.

Cambio

La situación comienza a cambiar desde mediados de 2007, y se aceleró suavemente desde entonces, dando lugar a una posición neta positiva y creciente de ingreso de capitales desde el resto de la eurozona a Alemania.

A comienzos de 2010, cuando la crisis griega se hace más evidente, comienza una aceleración de los ingresos al sistema bancario alemán. Ese año se inicia con una posición neta positiva del DB en el sistema TARGET2 de unos 180.000 millones de euros, y termina con unos 300.000. Pero la aceleración es todavía mayor desde enero de 2011 hasta ahora: pasa de algo más de 300.000 millones a comienzos del año, para finalizar con 463.000 millones de euros, y salta a más de 600.000 millones a fines del primer trimestre de este año. A modo de ejemplo, y como contrapartida de la salida de depósitos, al 31 de marzo de este año, el BC griego tenía una posición deudora con el BCE por 104.000 millones de euros por este sistema de pagos.

Como para tener idea de las magnitudes involucradas, el superávit comercial alemán del año 2011 fue de 148.000 millones de euros, equivalentes al 5,75% del PBI de ese país, una cifra algo menor al aumento de los ingresos de euros de la periferia a Alemania en el mismo período.

Es sabido que en los países en crisis, los activos de los BC bajan su calidad a raíz de las intervenciones que tienen que llevar a cabo para sostener a los sistemas bancarios jaqueados por la crisis, tal como sucede hoy en España. No parece que los líderes políticos alemanes tengan muy claro el impacto total de este ingreso de euros sureuropeos al sistema bancario alemán. Mientras los montos involucrados no eran muy significativos, el tema pasó medio inadvertido; pero a los niveles actuales, la lógica es que esto comience a ser visualizado, a preocupar e incluso a requerir medidas que siempre van a atentar contra la unidad de la eurozona.

Algunas estimaciones ubican en 637.000 millones de euros las posibles pérdidas para el DB por una ruptura de la eurozona sólo por el sistema TARGET2. Sería de más del triple de las pérdidas que registrarían los bancos privados por sus créditos a distintos países de la periferia europea. Pero al ritmo de fuga de depósitos de la periferia actual, vamos camino a que las deudas del BCE con el DB superen los mil millones de euros a fin de año.

Desde el inicio de la crisis griega hasta ahora los líderes alemanes han resistido todo tipo de iniciativa que implique posibilidades de expansión monetaria exagerada, y cualquier iniciativa europea que implique debilitar el balance del DB. ¿Habrán examinado cuidadosamente las implicancias del TARGET2?

Dejá tu comentario