16 de julio 2010 - 00:00

La futura TV 3D provoca ya batallas en varios frentes

Grandes empresas relacionadas con la electrónica y el entretenimiento han anunciado sus proyectos para hacer realidad la televisión 3D. Sony, Panasonic, Toshiba, JVC Kenwood y Samsung son las adelantadas en este terreno que, según los analistas, se transformará en breve en un campo de batalla para definir el formato estándar de la nueva tecnología. El primer ítem del enfrentamiento pasará por los anteojos que los usuarios están obligados a utilizar, ya que no son compatibles entre sí, lo que de alguna manera limita las opciones del consumidor. Pero aunque eventualmente la industria se ponga de acuerdo y los anteojos funcionen en cualquier televisor, también se deberá arribar a un acuerdo respecto del tipo de anteojos a estandarizar, ya que el 3D admite diferentes tecnologías. Hay lentes de cristal líquido, que se polarizan una vez que se conectan, pero también existen otros que funcionan a partir de la polarización lineal o circular. Otro de los terrenos fértiles para que surjan los desacuerdos y las incompatibilidades tecnológicas es el que está relacionado con el modo de distribuir contenidos 3D. Si bien es cierto que algunas empresas de cable ya se han planteado producir este tipo de contenidos, la primera opción disponible para todos es el Blu-ray, pero nuevamente se necesitará un acuerdo entre fabricantes para que los contenidos sean codificados de manera tal que funcionen en cualquier equipo que elija el usuario, algo que está bastante lejos de alcanzarse. Las cosas se complican aún más a la hora de conectar el reproductor de Blu-ray con el televisor, ya que será necesario que el cable HDMI transmita, en simultáneo, dos imágenes de 1080p, algo que la mayoría de los televisores del mercado no tiene disponible. Otro cambio necesario será el de los propios reproductores de Blu-ray y de su tecnología de compresión de imágenes, algo que a la fecha sólo están trabajando Panasonic y Sony. El gran problema del 3D es que implica un cambio tan radical que, por costo y por la realidad económica actual, parece difícil que se produzca en el corto plazo. Y, como siempre, habrá que ser muy cuidadoso antes de tomar una decisión de compra.

Horacio Moreno

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