La geometría de Alejandra Barreda

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Arte geométrico, abstracción geométrica, arte concreto, concreto- invención, madí, arte, óptico y cinético, constructivo, hard-edge, neo-geo y sus infinitas variables. Estos movimientos, los que los antecedieron y los que vendrán, no han tenido pausa desde hace más de 100 años. Se apoyan en problemas esencialmente plásticos en los que se encuentran valoraciones, espacio, color, equilibrio, contrastes dinámicos, tensiones. Las combinaciones y los planteos son infinitos, de allí que muchos artistas continúen desafiando preguntas como: ¿está todo dicho?

Sin embargo, se atreven a continuar con la ausencia de representación figurativa, atraviesan fronteras, se concentran en las percepciones visuales que provocan la línea y el color, la infinita variedad de estructuras y formatos. Es el caso de Alejandra Barreda, que desarrolla una importante y casi secreta investigación en este campo, como puede verse en Praxis en su actual muestra "Variable Pulsante".

Variable es aquello que cambia "cuando le aplico una función", explica esta artista, comprometida con el hacer riguroso, y que respeta los severos cánones de esta disciplina. Su sistema de colores y repeticiones de líneas se ve diferente por el contexto que lo modifica. Barreda puede aplicar curvas, rectas; algunas fórmulas se repiten, se alternan. A menudo trabaja con dípticos. Combina colores opacos y brillantes, el color de una línea puede modificar la percepción totalizadora, y su obra tiene sello propio. (Clausura mañana. Arenales 1311).

Como correlato de la muestra de Barreda, Karina Peisajovich ha apelado a la tecnología para brindar importantes muestras en las que la luz es protagonista. Ha realizado obras en el espacio y sus efectos lumínicos crean situaciones hipnóticas, inestables, proyecciones de luz sobre espacios oscuros, instalaciones de luz y sonido, máquinas para hacer color que obligan al espectador a seguir el ritmo del movimiento que puede calificarse de inmaterial.

En su muestra en Vasari, "Después de antes", presenta un conjunto de dibujos que no es una vuelta a sus inicios, pero sí una pausa para concentrarse en la sutileza del trazo, encontrar la luz que emana de las formas y las teorías del color, ya realizó en la misma galería, una muestra dedicada a sus investigaciones. Pero no podía estar ausente cierta tecnología que provoca diversos grados de intensidad lumínica y también intermitencia en algunas de las paredes, quizás para solicitar la atención del espectador sobre cada dibujo en los que se entrecruzan esferas, líneas rectas, esfumados, que no pretenden deslumbrar sino concentrarse en lo esencial.

(Clausura el 22 de diciembre. Esmeralda 1357. Lunes a viernes de 11 a 20.)

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