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La ímproba misión de salvar tesoros
En esta imagen se advierte con claridad cómo los nazis ocultaban los cuadros robados en la mina de sal de Altaussee, uno de los refugios principales además del castillo de Neuchwanstein.
El Informe Kümmel fue la guía del ideólogo nazi Alfred Rosenberg, cabeza de la Brigada del Reichsleiter Rosenberg , para requisar, tan solo en Francia, 10.890 pinturas, 583 esculturas, 2.477 muebles, 5.825 monedas, porcelanas, cristalerías, joyas, etc. Además de otras cositas que no eran alemanas pero seguramente iban a quedar muy lindas en el Führermuseum que estaba por levantarse en Linz, Austria.
Para esa época, expertos de Harvard y otros faros culturales tenían su propia lista de obras de arte a proteger. Francis Henry Taylor, director del Museo Metropolitano de Arte, la elevó al presidente Franklin D. Roosevelt. Así nació en 1943 la American Commission for the Protection and Salvage of Artistic and Historic Monuments in War Areas, presidida por el juez de la Suprema Corte Owen Roberts. Su derivado práctico fue la Monuments, Fine Arts and Archives Section (sección, no batallón ni brigada como dicen algunos cables), que llegó con seis hombres a Normandía, para asesorar al general Dwight Eisenhower, comandante supremo de los Aliados, antes de cada ataque o bombardeo. Por primera y única vez en la historia, un ejército tomó precauciones para hacer el menor daño posible a monumentos, iglesias y museos (¿Será por eso que se salvó la estatua de San Martin en la costanera de Boulogne-sur-Mer, mientras todo a su alrededor quedó destrozado? ¿O fue solo casualidad? En el pueblo la llaman "la estatua del milagro").
Pronto la MFAA Section se internacionalizó, y alcanzó a tener 345 hombres y mujeres de 13 países, especialistas en arte incorporados a las Fuerzas Armadas de los Aliados. Tras la guerra solo quedaron 60 clasificando material hasta la disolución del organismo en 1951. A destacar, el capitán Deane Keller, de oficio restaurador, durante los combates en Toscana, y el capitán James Rorimer, a quien contactó la historiadora de arte Rose Valland, empleada de la Galerie Nationale du Jeu de Paume , para impedir la fuga in extremis de valiosos tesoros rumbo a Berlín. A destacar también, un par de caries.
Es que, en un pueblo perdido, el soldado Lincoln Kirstein, futuro fundador del New York City Ballet, y el capitán Robert Posey fueron al dentista. Quien aprovechó a despacharse contra su yerno. Que resultó ser el experto en escultura Hermann Bunjes, jefe de la Brigada Rosenberg, allí escondido. El confesó dónde se guardaban los mayores tesoros: en el castillo de Neuschwanstein, Alemania, y las minas de sal de Altaussee, Austria. Al respecto, un pequeño detalle: esta última mina iba a ser destruida por los propios nazis, pero dos obreros (uno antinazi y otro miembro del Partido) se juntaron y convencieron al jefe local de la Gestapo para mantener su fuente de trabajo y, de paso, las obras de arte. Recién después, cuando ya estaba todo resuelto, llegaron los Monument's Men. Así fue, según cuenta el periodista Konrad Kramar en su reciente libro "Mission Michelangelo".
Por supuesto, el cine siempre lo cuenta a su manera, con nombres y lugares cambiados y méritos a veces también "expoliados". Pasa en la película de Clooney, que ahora afronta quejas de los descendientes del mayor inglés Ronald E. Balfour, hombre clave del Monument y héroe de guerra muerto en el campo de combate, que ni siquiera es aludido. Pasó en "El tren" (John Frankenheimer, 1964), libremente basada en las memorias de Rose Valland, allí encarnada por Suzanne Flon como "mademoiselle Villard". Ahora la encarna Cate Blanchett, como "Claire Simone". De todos modos, son películas elogiosas. La primera alusión cinematográfica a los Monument's Men fue más bien irónica: dos oficiales medio amanerados, comentando desde una colina los encantos de Florencia mientras ahí abajo la gente se está masacrando, en un episodio del formidable clásico neorrealista "Paisá (Roberto Rossellini, 1946). Mayores detalles, en los libros del especialista Robert Edsel "Rescuing Da Vinci", "Saving Italy: The Race to Rescue a Nation's Treasures from the Nazis", y sobre todo "The Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves and the Greatest Treasure Hunt in History" (hay edición española, 2012)


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