Desechable la última rueda semanal, para nuestro mercado bursátil, y que le colocaba un final a junio, aunque de modo literal todavía le falten un par de ruedas por realizar. Era la actuación final en la frontera del acto político, como para dividir perfectamente los dos semestres de 2009. La jornada resultó un largo aburrimiento, en todas las Bolsas de la cadena mundial, apenas moviendo agujas o -directamente- dejándolas inmóviles. El Dow Jones culminando con un 0,4% de descenso, el Bovespa prácticamente en la neutralidad. Y para Buenos Aires, un saldo similar, donde no se percibió inquietud ni suspenso en la columna de cotizaciones, sino en la medición de ritmo de actividad.
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De tal modo, el Merval más difundido tuvo desplazamiento como en San Pablo, quedando en el cierre del día anterior, mientras la lista de las locales se anotó con un pálido 0,3% -en alza- y compensado por el indicador Bolsa -"nivel general"- que hizo lo mismo, pero con el signo contrario. Mínimo en 1.577 puntos, un máximo de 1.590 y -finalmente- marca de 1.579 que no varió lo anterior. Las diferencias, pegadas de tal manera como para demostrar también lo neutro del día, una treintena de ascensos y, otro tanto, en la bajante. La única nota, donde se alcanzó a percibir la cautela y la incertidumbre por el fin de semana tan cargado, se tuvo que percibir en cuanto al volumen.
Apenas $ 27 millones de efectivo, poco más de siete millones de dólares, se inscribe en zona piso dentro del semestre. Sólo un 3% sobre el total general fue el monto accionario, quitando toda representatividad de la rueda final. En la semana: el Dow Jones, con baja del 1,2%; Bovespa, en leve alza del 0,2%. Y lo mejor, el Merval, que subió un 1,3%. Un final para arrastrarse. Y la Bolsa, ahogada.
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