18 de diciembre 2009 - 00:32

La ley de aborto libre dio un paso crucial en España

• LA APROBÓ DIPUTADOS. INDIGNACIÓN EN LA IGLESIA

José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que con la nueva ley de aborto libre, España se sumará a las naciones europeas más modernas en la materia. Sus argumentos no convencen en lo más mínimo a la Iglesia y al Partido Popular.
José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que con la nueva ley de aborto libre, España se sumará a las naciones europeas más modernas en la materia. Sus argumentos no convencen en lo más mínimo a la Iglesia y al Partido Popular.
Madrid - Tras meses de polémicas y en medio de enconadas protestas de la Iglesia y el centroderecha, el Congreso de los Diputados de España (Cámara baja) aprobó ayer por amplia mayoría el proyecto de despenalización del aborto impulsado por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Según analistas, se trató de un paso clave, dado que no se espera que surjan mayores obstáculos durante su tratamiento en el Senado.

El texto, que establece en 16 años la edad de las mujeres para decidir libremente la interrupción de un embarazo, fue adoptado por 184 votos a favor, 158 en contra y 1 abstención y pasa ahora a análisis del Senado.

El Gobierno sostuvo que el debate se debe centrar en la ley y no en la conveniencia o inconveniencia de abortar, mientras la jerarquía católica insistió en «proteger la vida de quienes van a nacer», posición que defendieron ayer en los alrededores del Parlamento varias asociaciones civiles.

La presión de la Conferencia Episcopal Española (CEE) llegó incluso a asegurar que los diputados que votasen a favor estarían cometiendo un pecado y no podrán comulgar.

El Congreso envió así al Senado la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo, que sustituye la normativa vigente desde 1985 y que despenalizaba el aborto sólo en casos de violación, malformaciones graves del feto y riesgos para la salud física o psíquica de la madre.

La legislación aprobada ayer establece que el aborto será libre hasta la semana 14, y a partir de entonces y hasta la semana 22, la mujer podrá interrumpir la gestación sobre la base de dos supuestos: riesgo de vida o de salud para la madre o anomalías graves para el feto.

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, la definió ayer como más «equilibrada», al establecer plazos «donde no los hay» y «garantías jurídicas» para mujeres y profesionales sanitarios.

Al menos 115.812 españolas se sometieron a un aborto durante 2008 -un 3,27% más que en 2007-, entre ellas unas 10.221 adolescentes de entre 15 y 18 años, informó a principios de noviembre el Ministerio de Salud.

En tanto, varias organizaciones civiles repartieron ayer en las afueras del Congreso un «Bebé Aído», una réplica de plástico de fetos de doce semanas, mientras llevaban pancartas «a favor de la vida».

Atendiendo a las críticas de uno de los aspectos más polémicos del plan, el socialismo y los nacionalistas vascos acordaron una enmienda que prevé que adolescentes de 16 y 17 años informen a sus padres si deciden abortar, salvo que aleguen «peligro de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos o se produzca una situación de desarraigo o desamparo». Además, al texto de la normativa se sumaron otras enmiendas como la educación sexual en los colegios, formación en la práctica del aborto para estudiantes de medicina, y la objeción de conciencia para profesionales «relacionados» con la interrupción de la gestación.

La nueva ley fue respaldada ayer por los diputados del Partido Socialista, los nacionalistas vascos, grupos de izquierda y dos de los diez nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió (CiU), lo que sumó 184 votos.

En cambio, los 158 votos en contra fueron del Partido Popular, Coalición Canaria, Unión del Pueblo Navarro, Unión Progreso y Democracia (UpyD) y siete diputados de CiU, partido del que también salió la única abstención.

«Legislamos el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad», afirmó la diputada socialista Carmen Montón, quien criticó a los populares por actuar sobre la base de «condicionantes morales y religiosos».

En ese sentido, lamentó que el Partido Popular haya reactivado un «debate de hace 25 años» y agregó que «nunca los avances sociales han sido fáciles y menos los que conciernen a los derechos de las mujeres».

Pero para el portavoz popular, Santiago Cervela, se trata de una normativa sin «consenso social, profesional y político» con la que el socialismo buscó «recuperar el control de la agenda política».

«El aborto no puede ser entendido como una solución rutinaria y la vida del no nacido merece ser protegida», agregó.

Agencias ANSA y DPA

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