7 de enero 2016 - 00:00

La masacre en Charlie Hebdo divide a Francia

El monumento de la Plaza de la República en París se convirtió en el lugar de tributo para las víctimas del ataque a Charlie Hebdo primero y luego se amplió a los 130 muertos de los atentados de noviembre.
El monumento de la Plaza de la República en París se convirtió en el lugar de tributo para las víctimas del ataque a Charlie Hebdo primero y luego se amplió a los 130 muertos de los atentados de noviembre.
 París - La masacre en el semanario satírico Charlie Hebdo, de la que hoy se cumple un año, reveló la dimensión real de la amenaza yihadista sobre Francia, que todavía debate cómo hacerle frente con medidas que suscitan reacciones encontradas. Poco después de las 11.30 de la mañana del 7 de enero de 2015, los hermanos Said y Cherif Kouachi irrumpieron en la sede de la revista, en el este de París, que estaba en el punto de mira de los integristas por sus polémicas viñetas sobre Mahoma.

Se dirigieron a la segunda planta, donde se celebraba el consejo de redacción para preparar el próximo número, y allí asesinaron a sangre fría a ocho miembros, a un invitado y a un policía que hacía de escolta.

Entre los fallecidos, leyendas de la caricatura como el director del semanario, Stéphane Charbonnier, Jean Cabut, Bernard Verlhac, Philippe Honoré y Georges Wolinski. Esa mañana, los dibujantes y periodistas de Charlie Hebdo se habían enfrascado en una discusión sobre "los jóvenes franceses que eligen la yihad", con opiniones opuestas y "virulentas".

Fiel a su estilo, el último número del semanario es también antirreligioso, con una polémica portada que acusa al dios de las religiones monoteístas de ser el asesino y alerta de que éste "sigue suelto". Las críticas vertidas desde diferentes estamentos llevaron ayer a la organización Reporteros Sin Fronteras a denunciar la instauración de lo "religiosamente correcto", que amenaza la libertad de expresión y que representa un "serio peligro" para el periodismo.

El atentado era el ataque más sangriento en territorio francés desde la guerra de Argelia hasta que la matanza del 13 de noviembre pasado en las terrazas de París y la sala Bataclan estableció una nueva y trágica marca, con 130 víctimas. La agresión yihadista a la publicación satírica suscitó una reacción ciudadana sin precedentes bajo el lema "Je suis Charlie", que quiso reivindicar los valores de libertad de expresión y de laicismo de la República.

Pero las grietas en la sociedad francesa aparecieron pronto y, un año más tarde, los políticos están enfrascados en un debate sobre la seguridad nacional y el ultraderechista Frente Nacional (FN), un partido antiinmigración, es más fuerte que nunca. "Eventos como los ataques de enero o noviembre provocan momentos de unidad. Pero eso no es suficiente para contrarrestar las profundas divisiones", dijo Brice Teinturier, director de la encuestadora Ipsos en Francia. El tema más polémico en estos momentos es el plan del Gobierno socialista de despojar de la doble nacionalidad a los ciudadanos franceses involucrados en casos de terrorismo, una propuesta apoyada por el FN, pero que hasta ahora es rechazada por la izquierda.

"En lugar de abordar los problemas reales para incrementar la cohesión, el Ejecutivo finge que estos vienen del extranjero", dijo Dominique Sopo, jefe de una agrupación de lucha contra el racismo SOS Racisme.

Agencias EFE y Reuters

Dejá tu comentario