30 de octubre 2009 - 00:00

La medida pone más presión al gasto

El pago de la asignación universal de $ 180 por cada hijo menor de 18 años es equivalente a un 1% del PBI a precios corrientes de la Argentina y agrega una suba de cuatro puntos al incremento del gasto en 2010. Así, la medida reclamada por la oposición y anunciada ayer compromete erogaciones para el futuro de unos $ 10.000 millones por año.

Según anunció ayer Cristina de Kirchner, el pago de la asignación universal para desempleados y trabajadores «en negro» que cobren hasta el salario mínimo vital y móvil, que hoy es de $ 1.480, se financiará con fondos de la ANSES, puntualmente, del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Seguridad Social (FGS), hoy la caja predilecta del Gobierno.

Surgen dudas acerca de hasta cuánto puede alcanzar este fondo.

El economista Ernesto Kritz sostuvo que «si se maneja con el flujo del FGS va a funcionar, pero no si se hace en cambio con el stock. Eso ya sería un problema».

Luego del anuncio de Cristina, el ministro de Economía, Amado Boudou, y el titular de la ANSES, Diego Bossio, dialogaron con la prensa y aseguraron que la asignación universal será financiada con «recursos corrientes de la ANSES y con las utilidades del FGS».

Marcha atrás

Además, explicaron que se dará marcha atrás con algunos planes sociales que son incompatibles con la asignación por hijo. Así, una madre que hasta este mes cobra $ 91 más $ 44 por hijo (dentro del Plan Familia) dejará de percibir esos montos para recibir $ 180 por hijo. Lo mismo sucede con aquellos incluidos en el plan Jefes y Jefas de Hogar, en vías de extinción.

Bossio había indicado que, al 5 de diciembre de 2008, cuando se promulgó la ley y se traspasaron los fondos de las AFJP al Sistema integrado Previsional Argentino (SIPA), el valor era del FGS era de $ 98.224 millones. Desde ese momento creció un 37% y, al 21 de octubre el valor del fondo era de $ 134.602 millones.

Más allá de que el pago se efectivice desde la ANSES, los analistas consultados por este diario sostienen que finalmente recae en el gasto público, lo que achicaría aún más el superávit fiscal. En ese sentido, Fausto Spotorno, del estudio Orlando J. Ferreres y Asociados vislumbró tres escenarios. «Se podría financiar reduciendo los subsidios y subiendo tarifas, lo que tendría un efecto neutro. Otra posibilidad sería si se acuerda con los bonistas y se puede colocar deuda externa. O, también, la vía sería subiendo impuestos», explicó.

En cambio, para Eric Ritondale, de Econviews, si bien identifica que se achicaría el superávit fiscal, que pasaría de representar un 1,5% del PBI a hacerlo en un 1%, «hay margen para financiar la medida en 2010 porque hay menos vencimientos, pero es otra apuesta fuerte y un compromiso importante de gasto, porque no es una medida que se pueda volver atrás fácilmente ya que va directamente al consumo».

Traducción

Para el año que viene, el Presupuesto 2010 que espera su aprobación en el Senado, prevé un aumento del gasto de 12,3%, pero en rigor, la medida anunciada ayer y también con la movilidad jubilatoria -que implica cada seis meses un incremento en los haberes-, se traducen en una suba por arriba de lo presupuestado, de $ 273.129 millones.

Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein, calculó que la asignación universal por hijo aporta 4 puntos de crecimiento al gasto del año próximo. Así, subiría un 28%, incremento que no dejaría margen para que el superávit fiscal se recupere. «Lo que importa es el resultado fiscal final. Hay que mirar el programa financiero. Además del superávit de la ANSES, para poder cerrarlo el año próximo habrá que recurrir al crédito internacional, a las utilidades del Banco Central o a colocar deuda en el mercado», explicó.

Dejá tu comentario