12 de octubre 2009 - 00:00

La mejor semana, y un Nobel para Obama

La mejor semana, y un Nobel para Obama
El Nobel de la Paz al presidente Obama no es por lo que hizo durante su vida o por lo que está haciendo, sino por lo que prometió hacer. Más que un premio es entonces un incentivo para que actúe de cierta manera. En este sentido no mejora -no incrementa- el poder geopolítico de los EE.UU. que viene siendo devastado de una u otra manera desde la era Bush (el último ejemplo fue el fallido intento de Obama para que su ciudad ganase las Olimpiadas) y por lo tanto no cambia en nada el escenario económico financiero. De hecho las acciones bajaban a poco de conocerse la noticia, el dólar subía (comentarios de Bernanke reconociendo que la Fed deberá actuar en algún momento -subir las tasas- para contener la inflación), los commodities cedían terreno y los bonos largos retrocedían en tanto los cortos avanzaban (se buscaba refugio en los plazos de 1 año o menos).

Pero poco antes de las 10 de la mañana dos cosas habían cambiado, el petróleo ganaba terreno y las acciones habían entrado en territorio positivo impulsadas desde el extremo tecnológico, a pesar que por ese entonces el dólar trepaba un 0,7% ante las principales monedas. Para cuando sonaba la campana de cierre el Dow trepaba un 0,8% a 9.864,94 puntos, con lo cual se anotó un avance del 3,98% en la semana, la mayor suba desde el 24 de julio.

Si se quiere se puede celebrar la suba, pero recordemos que hace dos años el Promedio Industrial marcaba su máximo de máximos al cerrar en 14.164,53 puntos. No hace falta aclarar -aunque hay quienes prefieren no reconocerlo- que todavía estamos muy lejos de aquellas épocas. En el frente macro la semana viene cargada, con los datos sobre ventas minoristas, precios de importación, inflación mayorista producción industrial, etc. que se suman a los balances de unos 50 integrantes del S&P 500. Malo, lo que se dice malo, no se espera nada (tal vez esto sea la peor noticia).

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