Desde la Reserva Federal tendieron la mesa y todos los comensales degustaron los mejores sabores dulces. Un extraño modo de crear incidencia en los mercados, primero en contra y ahora corrigiendo lo dicho hace unos días, coloca a la máxima autoridad monetaria como creadora de altibajos: que parten de Wall Street y se derraman por el mundo. Lo cierto es que nadie se perdió la ocasión de mejorar sus cierres previos, con el Dow Jones escalando más del 1%, los de Europa plegándose a la onda positiva y hasta el maltrecho Bovespa pudiendo agregar un 2,5% de repunte. Previamente, los chinos dieron la nota con mejora superior al 3%. Había que estar muy sumidos en otra esfera para no extraer buenos frutos de la cuarta jornada: y el Merval también lo saboreó. Rueda mucho más entonada, cuando había culminado apática en la previa, la trayectoria del índice estuvo por arriba del cierre del miércoles, aun en sus niveles mínimos, de 3.130. Partió desde allí para dibujar un recorrido alcista, tocando techo en los 3.243 -cambiando de centena- y algo más suave en la clausura: 3.232 unidades. Muy buen porcentual del 3,35% en la plantilla mayor, donde todas capturaron cotizaciones superiores. Desde mínimo del 0,9% en Galicia y Francés hasta un notable 9,3% de ganancia en Petrobras. En medio de esto, utilidad de todos los calibres, que trasladado al nivel general vio 57 plazas con alzas por solamente 7 en descenso. Faltó a la cita un monto negociado más acorde, porque no se trascendió de los $ 41 millones, apenas algo más que el anterior, siendo casi todo producto de la rigidez de oferta lo que se fue traduciendo en avances de precios. Saldos de contornos exuberantes, en el mundo, con el Merval estando a la cabeza. La Bolsa, muy dulce.
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