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La monja Inés dice que era comida
Así, la mujer de 78 años se declaró inocente y afirmó desconocer el contenido de los bultos que ingresó en la cocina del monasterio. Reconoció su actitud ante las cámaras de seguridad pero sostuvo que todo en el lugar se hacía por orden de la Madre Alba, quien por su avanzada edad y con un diagnóstico de deterioro cognitivo está a un paso de ser excluida del proceso penal. La religiosa sostuvo que siempre pensó que se trataba de comestibles lo que contenían los bolsos y que no se le ocurrió revisarlos porque no estaba autorizada por Alba para hacerlo. Asistida por la defensora oficial Perla Martínez de Buck, la hermana Inés, la más comprometida de las religiosas, presentó un escrito y luego accedió a responder preguntas.
Relató que el día antes de la noche que detuvieron a López, la madre Alba les había dicho que iba a ir López para hospedarse en el convento, dado que presenció una conversación telefónica en la que el exfuncionario le habría pedido pernoctar en el monasterio. Finalmente llegó después de las tres de la madrugada. Sobre López, Inés dijo que ni sabía que era funcionario público, que lo había visto un par de veces. Inés, quien vive desde hace solo tres meses en el convento, aclaró que ella no es monja, sino religiosa, y que las monjas son de clausura, de vida contemplativa. La hermana Inés le dijo a la justicia que es de "vida activa", según le explicó al juez.


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