“La monja”, a la altura del mejor cine de terror

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"La monja" está a la altura de la saga de films de terror comenzada por James Wan con "El legado", de la que esta nueva entrada es una precuela que transcurre en un ambiente y una época totalmente distintas: un convento de clausura en las montañas de Rumania hacia comienzos de la década de 1950.

Una monja se suicidó en el convento y el Vaticano envía a un sacerdote experto en fenómenos atípicos y, más curiosamente, a una novicia, a investigar si el sitio aún está en tierra consagrada. La premisa ya de por si convierte a "La monja" en original, y su desarrollo no desentona con las circunstancias, ya que en esos pasillos oscuros el intenso terror que logra el director Corin Hardy (que había filmado la excelente película irlandesa clase B "Los hijos del diablo"), y que depende en buena parte de la formidable dirección de arte y el creativo diseño de sonido. Justamente por esto "La monja" es una de esas películas que deben apreciarse debidamente en un cine, donde las imágenes cobran la fuerza esperada. En términos terroríficos es muy intensa: "La monja" es el tipo de film que da miedo en serio, y no tanto por lo que se ve sino por los climas que consigue insinuar.





"La monja" ("The Nun", EE.UU., 2018). Dir.: C. Hardy. Int.: D. Bichir, T. Farmiga, J. Bloquet.

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