16 de marzo 2011 - 00:00

La Naranja prepara el doblete

Naranjazo. Con un primer tiempo contundente, Tucumán derrotó al Ñandú y defiende el título.
Naranjazo. Con un primer tiempo contundente, Tucumán derrotó al Ñandú y defiende el título.
El choque contra los rosarinos no tuvo equivalencias. Con las vueltas de 6 de sus jugadores titulares que, por diferentes razones no habían estado en Uruguay, armó el mejor equipo que pueda parar hoy en cancha (sin los 7 Pampas en Sudáfrica). Y eso fue demasiado para Rosario. El marcador es elocuente. Y el inicio del cotejo lo fue más. La Naranja salió con todo y a los 20 minutos ya había perforado 3 veces la defensa y apoyado en el ingoal rival. Lucas Barrera Oro, fundamental en esta nueva versión de rugby más abierto y Dino Cá-ceres por 2 llegaron a destino y el centro Santiago Chavanne aportó la frutilla del postre con las conversiones, un try-penal y un penal. Así Tucumán se fue al descanso con un lapidario 31 a 0 y la sensación flotando en La Caldera del Parque de que si seguía con la misma convicción, el marcador podría tomar connotaciones escandalosas.

En el segundo tiempo el dominio fue más repartido. Rosario empujó con sus forwards y demostró mucho amor propio. Aún ante un rival que se sabía superior, pero que cedió terreno ante la presión del visitante. Aún así, los rosarinos demostraron mucha endeblez en las formaciones fijas, sobre todo en el scrum, en donde Tucumán aprovechó para contener la embestida foránea. Hubo tres tries rosarinos que decoraron el marcador, producto de Franco Massuco y de Pablo Iguri en dos oportunidades. Pero los casi 38 grados de calor en el que se disputó el partido dejaron sin piernas a los rosarinos, que sin embargo se despidieron del torneo dejando una digna imagen. Por su parte, los tucumanos ya preparan la batalla final. Será frente a los cordobeses, viejos conocidos, y otra vez en La Caldera. Ambos equipos vienen definiendo torneos en los últimos tres años. En el 2009, Córdoba le propinó una dolorosa derrota por 15 a 12 en la final del argentino. El año pasado, le tocó el turno a la Naranja en la Cross Border. Hay ánimo de revancha desde ambos lados y un gran interrogante: ¿cómo reaccionará Tucumán en un partido decisivo con su nuevo estilo de juego? El sábado se sabrá la respuesta.