Desde hace una década, el S. Bank (Danés) publica los fines de año una serie de predicciones posibles, pero no probables e independientes entre sí (cisnes negros) que hablan de algunos de los problemas por venir. Bajo el título para 2012 de La tormenta perfecta, estiman que el freno de la expansión interna y la caída de las exportaciones podría obligar a China a devaluar un 10% al yuan; la caída de la demanda mundial golpearía el precio del petróleo, en tanto incrementos de la producción castigarían a otros commodities duros como el hierro, el precio del trigo sería una excepción a esta baja duplicándose por el mal clima y la liquidación de posiciones especulativas de venta; la Argentina, Australia y otros países blindados caerían en una abrupta recesión por la menor demanda China de commodities, que se exacerbaría con los demorados crashes de sus sectores inmobiliarios; el recrudecimiento de la crisis europea desploma las Bolsas hacia mediados de año, llevando al cierre por una semana o más de todos los mercados y bancos de la eurozona; la creciente presión reguladora y un infructuoso incremento de capitales disparan una corrida que obliga a nacionalizar al menos 50 bancos europeos; ante los esfuerzos suizos por devaluar, Suecia y Noruega comienzan a ser los nuevos paraísos; por el descrédito de demócratas y republicanos el nuevo presidente de los EE.UU. es de un tercer partido; las acciones Apple se desploman un 50%, etc. Como cualquier predicción, la mayoría de éstas no se efectivizarán, pero aprovéchelas y piense al menos un minuto en lo improbable para 2012 y por qué otras predicciones no forman parte de esta lista. Mientras tanto, con apenas nueve ruedas para finalizar el año, pocos se atreven a pronosticar si el Dow terminará 2011 del lado ganador. El viernes, bailando al son del cierre de las opciones, el Promedio Industrial que había trepado un 0,84% en la mañana cerró retrocediendo un 0,02% a 11.866,39 puntos. Cedió así un 2,61% en la semana, reduciendo la suba del año al 2,5% (el S&P pierde un 3%, el NASDAQ un 3,7% y el Russell 2000 un 7,9%). La esperanza está ahora puesta en un rally de Navidad.
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