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La ONU a favor del tratado antibuitres

"El esfuerzo de un Estado por reestructurar su deuda soberana no debe ser frustrado o impedido por acreedores comerciales, incluyendo fondos de inversión especializados como los fondos de riesgo", indica la resolución, que en sus cuatro páginas no menciona a la Argentina. La iniciativa será evaluada en el nuevo período que comienza el 24 de septiembre con una cumbre de presidentes, a la que asistirá Cristina de Kirchner.
Además de la esperada oposición de Estados Unidos, también votaron en contra de la resolución el Reino Unido, Japón, Alemania, Canadá, Australia, Israel, República Checa, Irlanda, Hungría y Finlandia. De su lado, se abstuvieron México (único país de América Latina), así como Francia, Italia y España, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Holanza, Ucrania y plazas financieras como Luxemburgo, Suiza, Lietchenstein y Andorra
"Hoy le toca a la Argentina, pero muchos países en desarrollo e incluso desarrollados han sufrido la misma conducta depredadora y la seguirán sufriendo si no actuamos ahora", dijo el representante permanente de Bolivia en la ONU, Sacha Llorenty, en nombre del Grupo 77+ China, al presentar una resolución que calificó de "trascendental".
El canciller Héctor Timerman afirmó que la resolución es "fiel reflejo de la relevancia y urgencia" del tema. "Nada muestra con más claridad la necesidad de un marco regulatorio que la situación de mi país", indicó en un discurso durante el debate. "Les tenemos que poner un límite, que vaya más allá de la enunciación retórica", agregó en referencia a los fondos especulativos, a los que definió como "siniestros señores de la opulencia".
El nuevo marco legal para facilitar reestructuraciones ordenadas de deudas soberanas será votado "antes de fines de 2014", según el texto, que llama además a "intensificar los esfuerzos" para mejorar los mecanismos de prevención y resolución de crisis sobre esta cuestión "en cooperación con el sector privado".
Estados Unidos, que votó en contra del texto, defendió en la sesión que la creación del mecanismo que pide la resolución crearía "incertidumbre en los mercados financieros" y podría cortar o dificultar las vías de financiación para los países. La representante estadounidense defendió además que hay otros foros más apropiados para esta cuestión, una postura que compartió Italia en nombre de la Unión Europea (UE).
El canciller recordó que ayer, hace exactamente 50 años en ese lugar, un diplomático argentino llamado José María Ruda había "realizado un histórico alegato en el que expuso la posición de mi país contra todas las formas de colonialismo. Como hace medio siglo, y una vez más, el pueblo argentino recurre a las Naciones Unidas con un tema de enorme importancia no sólo para mi país sino para la comunidad internacional toda, orgullosos de que ello ocurra en profunda coincidencia entre los países del mundo en desarrollo." "Permítame dirigirme particularmente y con todo respeto -agregó- a los países que no han acompañado la Resolución que acabamos de aprobar, específicamente a aquellos países que concentran la actividad financiera internacional. Deseo recordarles lo que una y otra vez dice nuestra Presidenta, también en este recinto: todos sabemos que las finanzas no son posibles sin la producción, que un país quebrado no está en condiciones de devolver lo prestado, que los países desarrollados se benefician con el crecimiento de los países en desarrollo no solamente por el círculo virtuoso que genera la integración de más países a la demanda global sino, especialmente, porque un mundo más inclusivo, justo y seguro supone la existencia de una economía global más equilibrada y eficiente."
"Al mismo tiempo, todos sabemos que muchos países a lo largo de los últimos 200 años han incurrido en defaults y, por ende, en la necesidad de reestructurar sus deudas soberanas. Y además sabemos que actualmente es un dato de la realidad, la existencia de varias naciones con niveles de endeudamiento ostensiblemente superiores a los que exhibía la República Argentina antes de entrar en default en el año 2001. Por lo tanto, es evidente que también está latente la necesidad de que, en el corto plazo, estos países requieran de un sistema previsible, justo y sustentable de reestructuración de deudas soberanas", dijo el funcionario.


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