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La pedrada final
Lo cierto es que faltan dos fechas para terminar la primera rueda. Y si ganamos los puntos que faltan jugar, terminaremos con 36 puntos, tres partidos perdidos y seis empatados. Demasiados puntos en el camino para un club que está obligado, no sólo a ascender, sino a salir campeón, porque los hinchas así lo sentimos. Pero estas situaciones también sirven para ver que River es un plantel corto, que tiene lo justo, sin muchas alternativas de ataque. Salvo Ríos, que tampoco es un delantero de área, no hay mucho para elegir si se lesiona el Chori, Cavenaghi, o simplemente se busquen variantes.
Ya se fue la mitad del torneo. River se cansó de perder puntos inmerecida, absurda e injustamente.
Antes de empezar el partido comenzaron las piedras en ese arco que nos recuerda otras de las injusticias históricas que padeció River: aquel gol que nos hicieron con Bonano semidesmayado por una pedrada.
Ocampos se pierde un cabezazo increíble en la puerta del arco cuando no habíamos llegado a los 15 minutos.
-Ahhh!!! La vi adentro!!! Era más fácil hacerlo que errarlo nene!!!
Luego Sessa, de cuya familia me acordé todo el partido, le saca otro cabezazo al pibe Ocampos y comenzaba a transformarse en lo que finalmente fue: un gato de siete vidas.
Se lo perdió también el yorugua Díaz de cabeza y minutos antes otra vez Sessa, semitapado, sacaba al córner un remate de Ocampos junto al palo.
-Nooo, Sessa y la rec... de la lo... Te tuvimos que aguantar en Racing, en Vélez, en Gimnasia, acá también. Estás hasta en la sopa!!!.
Se fue el primer tiempo con la imagen nítida de un River que al menos había merecido un gol.
En el segundo tiempo se agudizó el cuadro clínico. Sessa tuvo no menos de tres intervenciones magistrales. Dos veces a Cavenaghi de cabeza, un remate de Sánchez y seguramente alguna más que por suerte no recuerdo.
«Desborde, centro, cierre al córner» era la jugada repetida durante todo el segundo tiempo. Y BUC (ni quiero escribir el nombre) se replegaba cada vez más hasta transformar a Chichizola en un espectador que ni el color del buzo recordábamos.
-Noo, noo!!! No podemos seguir errando porque nos embocan, nos em-bo-can-!!!
Vamos River querido. Un golcito nada más, uno para bancar la semanita que se nos viene. Éste es el partido que hay que ganar!!!
Hubo tiempo para que un remate del Chori, que se desvió en un defensor, lo rechazara otro casi en la línea.
Los correntinos ya tiraban la toalla y firmaban y rubricaban el empate. De golpe un tiro libre de esos que me hacen acordar a los primos, a Banfield, a Arsenal, a Quilmes. Esos donde van todos «a la carga Barracas», a ver si alguien la peina, la desvía. Y si, como dice la historia fatídica del River de los minutos finales, Chichizola que sale mal, un rebote muerto, una marca que se pierde, y el desconocido de siempre que de repente se encuentra con la gomera y te mete la pedrada final.
River jugó bien, pero con eso no alcanza. Si no podés ganar al menos no pierdas. Basta de hacerles la «fiestita» a los demás.

