23 de septiembre 2009 - 00:00

“La perversión nazi aún no termina de conocerse”

Tras «Los científicos nazis en la Argentina», Carlos de Nápoli escribió «La fórmula de la eterna juventud y otros experimentos nazis», a partir de «un memorandum de Joseph Mengele a su socia y testaferro en Buenos Aires».
Tras «Los científicos nazis en la Argentina», Carlos de Nápoli escribió «La fórmula de la eterna juventud y otros experimentos nazis», a partir de «un memorandum de Joseph Mengele a su socia y testaferro en Buenos Aires».
Un informe de Joseph Mengele, dirigido por «el doctor muerte» a su socia y testaferro en el laboratorio que creó en Buenos Aires en los años 50, desnuda al pasar «la maquinaria de la muerte montada por el nazismo, la desesperación por encontrar la fórmula de la juventud para mantener vivo a Hitler en «el Reich de los mil años». El historiador argentino Carlos de Nápoli, especialista en temas que vinculan el nazismo y la Argentina (que ha participado en documentales para History Chanel y lleva publicados, entre otras obras, «Nazis en el Sur» y «Los científicos nazis en la Argentina»). descubrió el «memorandum de Mengele» en una de sus investigaciones, y eso lo llevó a escribir el libro «La fórmula de la eterna juventud y otros experimentos nazis», donde, entre otras cosas, recuerda el spa que los jerarcas nazis tenían en Auschwitz, ofrece hipótesis sobre el origen del sida y la creación de la talidomida, que fuera llamada a mediados del siglo pasado «la droga maldita». Dialogamos con De Nápoli,

Periodista: Para usted, ¿qué impulsó a los nazis a querer lograr «la fórmula de la eterna juventud» usando cobayos humanos de los campos de concentración?

Carlos De Nápoli: Por un lado está el obtener para un Führer, que no tenía descendencia, la mejor y mayor cantidad de vida posible, pero por otro lado, el laboratorio I.G. Farben, debido al desarrollo de la guerra, quería encontrar algún preparado que permitiera prolongar la fertilidad en las mujeres, algo fundamental dado que el Reich se estaba quedando sin soldados, sin chicos, sin nada y entonces, también, poder dar aptitud a ancianos para que pudieran salir a combatir. Por otro lado está siempre el hecho comercial de conseguir productos. En un memoradum que hace Mengele a su laboratorio en la Argentina, donde el era socio mayoritario, dice lo que sabemos que se hacía en Alemania, nosotros podemos comercializar hormonas, cremas, y otros productos antiage.

P.: Usted asegura también que quien fue conocido en Auschwitz como «el ángel de la muerte» tenía en nuestro país, además de propiedades, empresas y emprendimiento rurales.

C.D.N.: A las que ya se conocían, yo agrego algunas que eran desconocidas porque estaban a nombre de testaferros. En la Inspección General de Justicia descubro las actas de constitución de Fadrofam, allí están quienes eran sus socios, el bioquímico Ernesto Oton Timmermann y un tal Trunkel, y quien aparece adquiriendo la totalidad de las acciones es su testaferro, Hilda Ana Peters de Umbreit, que es a quien Mengele le envía el memoradum llamándola familiarmente Anita.

P.: ¿Usted cree que se cruzó con «el doctor muerte»?

C.D.N.: No, lo que pasó es que cuando visité una de las casas de Mengele en Olivos y me recibió un alemán, me pregunté si no era Mengele disfrazado. Pero en ese momento Mengele ya se había vuelto a Alemania. Hizo un pedido con su nombre para volverse a Alemania y la Policía Federal se lo otorga el 12 de febrero de 1959, unos meses antes de que llegue a la Argentina el pedido de extradición por parte de Alemania. Es un pedido formal porque la embajada de Alemania sabía desde 1950 que Mengele estaba acá con su nombre. Durante un tiempo no hubo certeza sobre si en dos casas de la calle Sarmiento en Olivos había vivido Mengele. En el Archivo General de la Nación, mal archivado a nombre de Martin Bormann, está un documento de la Policía Federal con las actividades de Mengele en el país; incluso están los dichos de su segunda mujer, Marta Will, que había sido su cuñada.

P.: ¿Esto parte de sus investigaciones de organizaciones que crearon al fin de la guerra los nazis para escapar?

C.D.N.: La Spinngewebe, la Telaraña, que fue la organización que crearon para facilitar la fuga de los ricos jerarcas de las S.S., es mas sencilla de investigar que otras utilizadas por los nazis para llegar a la Argentina. Y de aquella como «la ruta de las ratas» que servía a los criminales con menos recursos, cuyo mejor ejemplo es Adolf Eichmann, que fue un empleado menor de la Mercedes-Benz en nuestro país. La Telaraña era la ruta de los poderosos, la mujer de Mengele llegó a Buenos Aires en primera clase del Giulio Cesare, y cuando se vuelve lo hace en Primera de Swissair. El padre de Mengele era millonario, un industrial importante al punto que en la ciudad natal varias calles llevan ese nombre.

P.: En su «memoradum», Mengele» trata de perverso a un doctor Voronoff pionero de curiosas terapias de rejuvenecimiento.

C.D.N.: Cuando escribe lo que su laboratorio tendría que hacer en productos antiage dice que la búsqueda de la eterna juventud no es algo nuevo, se ha practicado siempre y se remite a los chinos, y después agrega: «alguien que ha trabajado en este sentido es Serge Voronoff, que viendo lo que sucede con los castrati, que mueren jóvenes, propone el trasplante de testículos, pero al no haber humanos donantes de testículos, empieza a castrar monos y a hacer injertos en cuerpos humanos».

P.: Usted ve en eso una relación con el sida.

C.D.N.: Sí, directamente, la inmuno deficiencia es una enfermedad preexistente en el mono que pasa al hombre alrededor de 1930. Se dice que fue una tribu indefinida de un lugar de Africa indefinido que tenían relaciones sexuales con monos, y ahí se habrían contagiado el sida, y décadas después llegaría a la civilización. Esa es la historia oficial, que es falsa. En realidad es como la gripe porcina, no sabemos cuándo se produjo la mutación del virus. Se oculta que Voronoff hizo diez mil operaciones de traspasos de mono a hombre, y en la mitad de los monos el sindrome de inmuno deficiencia estaba. Mengele dice que ese procedimiento es peligroso porque hace bajar las defensas. Y más adelante, el perverso maestro de maestros de la experimentación criminal en Auschwitz, trata de perverso a Voronoff, acaso lo tilda de ese modo porque Voronoff era ruso y judío. Es extraordinario que lo declare perverso como si él fuera una buena persona y no parte de un submundo criminal cuya perversión no

termina de conocerse. Recordemos que los campos de concentración proveyeron los

cobayos humanos para la experimentación y tambien las glándulas para la obtención de hormonas, claves en proceso de rejuvenecimiento, que la Faberindustrie no había logrado aún sintetizar.

P.: Entre las experimentaciones nazis que documenta en «La fórmula de la eterna juventud» está la talidomida.

C.D.M.: Mengele, en 1959, se pregunta cómo llegó en los años 40 la talidomida a los británicos «si nosotros la inventamos». La talidomida fue un fármaco utilizado como calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo y que provocó conmoción mundial por el nacimiento de multitud de bebés con malformaciones. Hoy se ha vuelto a utilizar en enfermedades como el lupus y la lepra.

P.: Dentro de las experimentaciones nazis esta el grupo de mujeres de Auschwitz elegidas para estar en el spa que tenían los jerarcas fuera del campo de concentración.

C.D.M.: El spa se conocía como Solahuette, que se llegó a pensar como una fantasía, el memorandum de Mengele confirma su existencia, luego aparecen fotos en el Museo del Holocausto de Washington. Se creyó que se trató de un grupo de esclavas sexuales, pero había otro elemento esencial, en ellas se practica una dieta y medicamentos para la eterna juventud.

P.: Eso llevó a decir que eran inmortales y que andaban a la caza de los jerarcas nazis. ¿A partir de ahí descubrió el caso del colega de Mengele en Auschwitz, el capitán Karl Vaernet?

C.D.M.: Descubrí la tumba de este médico mayor de las S.S. en el Cementerio Británico de Chacarita. A Karl Peter Vaernet, que consideraba que aumentando las dosis de hormonas sexuales se podía rejuvenecer a una persona y «eventualmente curar la homosexualidad», lo trae Perón contratado por el Ministerio de Salud Pública, para que se dedique a sus «curaciones». Vaernet llegó a inventar y patentar una válvula para colocar en la ingle de los pacientes para cambiarles su forma de ser.

P.: En uno de los capítulos de su libro trata del final de Hitler, ¿por qué no cree que murió en el bunker de Berlín?

C.D.M.: No sé dónde murió, pero no fue en Berlín porque él vivia habitualmente en su refugio de los Alpes, Berchtesgaden. La muerte de Hitler en Berlín es una historia inventada por un estafador, el historiador Hugh Trevor-Roper, que era miembro del Servicio de Inteligencia Británico. Le encargan que «mate» a Hitler, y él inventa la historieta del bunker, que luego desmintió. La historia oficial propaló por Radio Berlín que Hitler el 2 de abril de 1945 «ha muerto luchando valerosamente contra las hordas soviéticas». A partir de ahí miles de historias. Lo cierto es que a la Argentina llegan y se entregan submarinos cuando la guerra había terminado hacía meses. No sabemos si Hitler vino a nuestro país, pero lo de los submarinos es muy llamativo por la magnitud de las operaciones, provoca variadas sospechas.

Entrevista de Máximo Soto

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