26 de diciembre 2008 - 00:00

La pobreza, tema único de obispos católicos

Como ocurre habitualmente en las fiestas de Navidad, los obispos de varias diócesis de la Argentina centraron sus homilías de la noche del miércoles a los problemas políticos y de pobreza que sufre la Argentina. El arzobispo de la ciudad de Santa Fe y flamante vicepresidente segundo del Episcopado, José María Arancedo, advirtió que la deuda social «no admite postergación». Al brindar el tradicional mensaje de Navidad, el prelado incluyó uno de los habituales llamados de atención de la Iglesia sobre las desigualdades sociales. «Jesucristo viene con un mensaje para el corazón de cada hombre llamado a cambiar», aseguró Arancedo y subrayó que el «mundo en que nos toca vivir se impone la muerte, el egoísmo y una deuda social que no admite postergación».
Luego, señaló que estas fiestas deben servir para recuperar valores como «la justicia, el amor, la solidaridad, erradicar la mentira y todo lo que se opone a la verdad». Además, llamó a «redescubrir el significado de la Navidad» y «reencontrarse en la conciencia». El obispo de Santa Fe fue elegido vicepresidente segundo del Episcopado en la Asamblea Plenaria que se realizó en diciembre pasado en la casa de retiros El Cenáculo de Pilar.
Otro obispo santafesino, Carlos Franzini, con sede en Rafaela, dijo haber advertido «algunos síntomas de pobreza que en los últimos años habían desaparecido: la venta casa por casa, el pedido de ayuda o la búsqueda de alimento en lo que otros vecinos descartan. En los últimos meses ha vuelto a aparecer, esto nos tiene que hacer prestar atención».
El titular de la diócesis de Reconquista, Ramón Dus, dijo por su parte que «emergen algunos síntomas alarmantes de conflictividad social que preocupan y cuestionan. Síntomas que se irán agravando si los que tienen en sus manos la capacidad de resolverlos, los ignoran, los desestiman o no vislumbran una respuesta adecuada».
Baldomero Martini de San Justo (Buenos Aires) puntualizó que «el reencuentro que hace posible el diálogo y exige la participación de todos, lleva a hacer de la Argentina una casa de familia donde nadie sobra».

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