22 de noviembre 2010 - 00:00

La raíz del mal pasa por dólar fijo y la emisión

«La inflación se originó por la inflexibilidad del tipo de cambio a la baja y en el fracaso del Central para convencer a los agentes económicos de que va a mantener el valor de la moneda», explica el economista Andrés Neumeyer. En la nota titulada «¿Por qué tenemos inflación?» -publicada en el blog «Foco económico»-, Neumeyer analiza los distintos factores que pudieron influir en el aumento del costo de vida: puja distributiva de precios y salarios, concentración económica, poca independencia del Banco Central, escasa oferta y capacidad ociosa, y el poder económico de los monopolios. El artículo hurga en las causas de la inflación basándose en la teoría cuantitativa del dinero, la de la inflación estructural y la teoría sobre los determinantes de la política monetaria de Barro y Gordon.

  • Cuando un economista piensa en la inflación, lo primero que le viene a la mente es la teoría cuantitativa del dinero. Ésta dice que la inflación es igual a la tasa de crecimiento del dinero. Si tenemos en cuenta el crecimiento de la demanda de dinero que se desprende del crecimiento de la economía, la inflación es igual a la diferencia entre la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero y la tasa de crecimiento de la economía.

  • Guillermo Bozzoli provee evidencia para 134 años de historia monetaria argentina. George McCandless, un economista del BCRA, junto con Warren Weber, de la Reserva Federal, nos ofrecen evidencia internacional. Ambos encuentran que no es cierto que los países que emiten más dinero crecen más. Esto es bastante razonable dado que si el crecimiento sostenido se lograse emitiendo dinero, no habría países pobres en el mundo. Esto permite concluir como Milton Fridman, que la inflación es siempre un fenómeno monetario. La pregunta clave entonces es por qué el BCRA emite tanto dinero. 

  • El impulso inicial de la inflación puede entenderse con la teoría de la inflación estructural desarrollada por Julio Olivera y un análisis de la determinación del tipo de cambio real. La teoría de la inflación estructural dice que si los precios son inflexibles a la baja, los cambios de precios relativos necesariamente se transforman en inflación y supone que la política monetaria acomoda estos cambios en la inflación. Lo curioso es que en nuestro caso el inflexible a la baja es el que controla el BCRA: el tipo de cambio nominal.

  • A mediados de la déca-da pasada, las monedas de muchos países de la región empezaron a apreciarse en términos reales a raíz del aumento en los precios de los bienes primarios que expor-tamos. Este boom aumentó la demanda por consumo e inversión de bienes domésticos.  

  • En la Argentina, la autoridad monetaria eligió implementar la apreciación real a través de la inflación, con un tipo de cambio fijo. En vez de dejar que se aprecie la moneda, el Central compró reservas emitiendo pesos. Nuestros vecinos que persiguen metas de inflación, Chile y Brasil, eligieron apreciar su tipo de cambio real dejando apreciar sus monedas y teniendo menos inflación. El riesgo es que los agentes económicos incorporen estas expectativas de inflación en sus planes.


  • Kydland y Prescott (premios Nobel) y Barro y Gordon estudiaron los incentivos de una autoridad monetaria que quiere tener la inflación baja y el empleo alto en una economía en la que el nivel de empleo depende del salario real. Si éste es demasiado alto, el empleo baja. El problema estudiado en estos trabajos es que si los empresarios y trabajadores piensan que la inflación va a ser alta (como es el caso en la Argentina de 2010), van a negociar aumentos de salarios basados en estas expectativas. Una vez que los salarios están decididos, si la autoridad monetaria no imprime el dinero que convalide las expectativas de inflación, los salarios reales son demasiado altos y hay desempleo. Como a la autoridad monetaria no le gusta el desempleo, imprime el dinero.
  • Dejá tu comentario