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La rara experiencia de escribir como muerto
Considerado como uno de los mejores narradores brasileños de su generación, el autor de “Descubrí que estaba muerto” parte de una escalofriante historia personal con la Policía de Río de Janeiro.
Cuenca. En el Hay Festival de Bogotá se lo recibió como uno de los mejores escritores jóvenes de Latinoamérica.
J. P. C.: La experiencia para mí fue de desvíos, de no ir por el camino principal sino por los laterales. No sólo es una autoficción que me explora, puede verse como una novela policial, una novela metafísica, una novela sobre los caminos actuales de la literatura, muy metaliteraria, puede ser un análisis sociológico de Río de Janeiro, sus locuras y sus fiestas. Me parecía más interesante que el narrador y el lector fueran por esos diversos caminos sin saber que se van a encontrar después. Preferí una estructura desestructurada, basada en desvíos, me parecía más divertida para él lector. Y lo que hice fue organizar la expedición.
P.: Después de ser novela y volverse película, con usted como protagonista, de ser traducida y elogiada por escritores como Enrique Vilas-Matas, ¿cómo ve ahora su libro?
J. P. C.: El relato de "Descubrí que estaba muerto" es como una película de Hitchcock o una novela de Ernesto Sábato. A un tipo que tiene una vida normal le pasa algo que lo saca de su rutina y lo lleva al subterráneo, a un lugar donde no conoce las reglas, donde no tiene ningún control. Esa narrativa básica está presente en muchas obras, pero para mí mi libro es sobre eso. Me lleva a un lugar de Río que como muerto ofrezco una mirada a veces graciosa, a veces trágica, a veces caótica sobre la ciudad y sobre mi universo social, las fiestas, el medio literario, el periodismo, la destrucción y construcción urbana, los cambios que suceden en un momento determinado como fue el Río preolímpico de 2011. A veces ocurre algo que nos lleva a un lugar de descontrol. Y si hay critica a la política, a la situación social o a mis colegas también hay autocritica y humor.
P.: ¿Qué viene ahora?
J. P. Cuenca: Con "Descubrí que estaba muerto" cierro un ciclo de cuatro novelas. El fin de esta novela se relaciona con el comienzo de mi primera novela, "Cuerpo presente", conjunto de historias fragmentadas en el barrio de Copacabana. Ahora que con este libro el autor J. P. Cuenca está muerto, la próxima novela será nuevamente la primera de Cuenca. El ciclo que se cierra es una tentativa, que es la que mueve el arte desde siempre, de tratar de representar lo que es irrepresentable: el amor y la muerte, y hacerlo de una manera contemporánea. Juego con símbolos e imágenes del presente. Pienso que a partir de ahora quizá pueda hacerlo de una manera más confortable. Siempre estoy intentando nuevas formas, todas mis novelas son muy distintas, juego con narradores diversos, son estilos diferentes, con experimentos formales muy radicales. Ahora quiero establecerme en una voz, que acaso sea ésta, la del muerto de ésta novela. Y no quisiera dejar de hacer cine. Siento que es más saludable que escribir novelas, hay diálogo, se trabaja con gente, es la unión grupal en un proyecto. Es una estructura que se debe crear en conjunto. En la escritura me paso cinco años sin ver a nadie. Pero no me interesa hacer un cine convencional, caro, quiero hacer películas experimentales, inesperadas.


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