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La relación entre EE.UU. y la UE, al rojo vivo a tres días del arribo de Trump
El bloque trataba de mostrarse unido tras los dichos del magnate. Hollande disparó: “No necesitamos consejos externos”.
CUARTEL GENERAL. Desde que fue elegido presidente en noviembre, Donald Trump atiende las reuniones relacionadas a su futuro Gobierno en su torre en Nueva York.
"La Unión Europea seguirá unida. Estoy 100% segura de ello", dijo la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini, al término de una reunión de cancilleres de la UE. Mogherini también recordó que el Reino Unido no podrá negociar un acuerdo comercial con Estados Unidos mientras siga siendo miembro de la UE, refutando a Trump quien dijo querer un pacto bilateral "rápidamente".
Las declaraciones de Trump no sólo preocupan fuera de Estados Unidos sino también a la actual administración saliente de Barack Obama. Su embajador ante la UE, Anthony Gardner, ya había advertido el viernes de la "absoluta locura" que sería apoyar la "fragmentación de Europa".
La inquietud de los europeos, que en los últimos años sufrieron una serie de atentados yihadistas es mayor ante las críticas del magnate a una de sus garantías en materia de seguridad: la OTAN. Trump calificó de "obsoleta" la Alianza Atlántica de la que forman parte 22 de los 28 países del bloque europeo, a los que reprochó no pagar "lo que deberían".
Sólo cinco de los 28 países de la OTAN (Estados Unidos, Reino Unido, Estonia, Grecia y Polonia) destinan al menos el 2% de su PIB a gasto militar, como plantea la Alianza Atlántica.
"Europa estará siempre preparada para dar continuidad a la cooperación transatlántica, pero se moverá en función de sus intereses y valores. No necesita de consejos externos para decirle lo que debe hacer", dijo al respecto el presidente de Francia, François Hollande. Para el socialista, la OTAN "no está obsoleta", ya que las amenazas a la región del Atlántico Norte siguen vigentes.
No obstante, el canciller español, Alfonso Dastis, relativizó los temores, asumiendo que los europeos tendrán que adaptarse a la nueva relación con Washington "en prácticamente todos los temas".
Las líneas de política exterior esbozadas por Trump también atacan dos puntos de la línea de flotación de la diplomacia europea: las sanciones contra la Rusia de Vladímir Putin, con quien mantiene una aparente cercanía, y el acuerdo con Teherán sobre su programa nuclear. En el primer caso supeditó un levantamiento de las sanciones a cambio de una reducción de su arsenal nuclear, mientras que en el segundo amenazó con eliminar el acuerdo con la República Islámica, firmado en 2015.
| Agencias DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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