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"La religión ofrece posibilidades literarias"
DIÁLOGO CON MARCELO PASTARINO SOBRE SU LIBRO “NÚMEROS INMENSOS” - Antes publicó la novela histórica “Confesiones de un esclavo”.
Multifacético. El autor es contador, estudió filosofía, trabajó 30 años en un banco, ahora tiene un callcenter y escribe cuentos.
M.P.: Del mismo orden que los que remiten a la religión, a la mitología bíblica y "Número inmensos" bordea la ciencia ficción y las investigaciones de la neurociencia. En "No hay más tiempo" se especula sobre la desaparición del tiempo porque no hay más cambios. Y en "Bérgamo" está la fusión a través del tiempo. Un muchacho y una chica que se conocieron en el colegio, que hicieron la facultad juntos, que tienen padres que provienen de la misma provincia italiana, le han hablado tanto de esa geografía gloriosa que planean una visita a la tierra de sus mayores. Comienzan a compartirse lo que saben. Han leído mucho, manuales y guías, tienen detalles minuciosos, circunstancias históricas, la Piazza Vecchia, la taberna Scolari. Y, de pronto, mirá hay un tipo que se llama igual que vos. Y ahí es el trance, el ya estar, la identificación. Y es la guerra entre la República de Venecia y la de Milano. Whitehead, filósofo y matemático, decía que puede ser que el lenguaje se refiera a la realidad o que la realidad se haya plasmado después de haber sido leída, de haber sido lenguaje. En la medida de la identificación con esa Italia que quedó como una novia inolvidable, tantas veces contada por abuelos y padres, que es algo que mamé de chico, ese es un relato casi autobiográfico.
P.: ¿Cómo le aparecen las "historias de amor"?
M.P.: Que son bastantes. Ahí están "Compromiso masculino", "Compromiso femenino". Surgen, por lo general, de distorsiones de la realidad. Me ocurre una pequeñísima cosa que me da materia para un cuento. Por ejemplo, confundir el nombre de una persona. En "La puerta" una mujer confunde el nombre del marido porque lo había engañado con el mencionado. Me gustó haber puesto como final: para la verdad siempre hay tiempo. En "Marisa", en cambio, viendo que el tiempo se acaba, se elige saber y padecer un desengaño.
P.: Moraleja: "hay incertidumbres que son más fecundas que la verdad".
M.P.: "Marisa" pertenece a "La muerte en la plaza", libro que publiqué con seudónimo en Uruguay, donde estaba trabajando hace 30 años. Hoy considero que fueron borradores. Si apareció con seudónimo es porque pensé: todavía no está listo, pero oigamos qué pasa. Como "Marisa" valía lo reescribí enteramente, algo que me pasó con algún otro. Al crítico y escritor Rodolfo Fattoruso, que era editor cultural de Búsqueda, una especie de Ámbito Financiero del Uruguay, le gustó y no solo lo publicó sino que además escribió una nota elogiosa.
P.: ¿Trabaja en un nuevo libro?
M.P.: Hace unos 20 años Roberto Alifano, que tenía un programa sobre literatura en Radio Nacional me invitó a hablar sobre autores latinos. Preparé unos ensayitos, sin ser especialista en el tema, por puro gusto. Ahora quiero publicarlos, son sobre Ovidio, Propercio, Tito Livio, Virgilio, Tibulo, Marcial, Juvenal, y algunos más.


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