22 de septiembre 2015 - 00:00

La sombra de Evita en el festival donostiarra

Daniel Fanego, Sofía Brito, el director Pablo Agüero e Imanol Arias en San Sebastián, donde presentaron la película “Eva no duerme”.
Daniel Fanego, Sofía Brito, el director Pablo Agüero e Imanol Arias en San Sebastián, donde presentaron la película “Eva no duerme”.
San Sebastián - Con diversas reacciones se vio ayer la película argentina "Eva no duerme", de Pablo Agüero, realizada en coproducción con Francia y España. Más unidad, pero menos sensación de novedad, hubo ante el crédito local "Amama", de Asier Altuna, buen cuadro de los cambios generacionales en el interior del País Vasco, y "Sparrows", de Runar Rúnarsson, filmada en Islandia.

Excelente para unos, más rara que buena para otros (y no faltó quien la presentara como una prueba de nuestra tendencia a la necrofilia), "Eva no duerme" tampoco hizo dormir a nadie, pero alentó varios resoplidos y retiros anticipados. Con algo de neoexpresionista, o de cine de terror, y ocasionales noticieros (incluyendo el de la repatriación en 1974), la obra evoca tres episodios claves en la historia del cadáver de Eva Perón. Los episodios se titulan "El embalsamador", "El transportador", "El dictador", y son respectivamente protagonizados por Imanol Arias (Dr. Pedro Ara), Denis Lavant (Coronel Koenig) y Daniel Fanego (Teniente general Pedro Aramburu, secuestrado).

La síntesis histórica será motivo de discusión. "Omitimos algunos hechos demasiado sórdidos porque el espectador de hoy no podría creerlos", dijo el autor, y aclaró acerca de algunas licencias, como el militar francés que aparece ya en 1955: "Siempre jugamos con un leve anacronismo". En cambio las formas elegidas son muy apreciables. Por ejemplo, el sonido reelaborado para acentuar voces y asociaciones (ruido de motor con rugido de tigres, etc.), y la fotografía trabajada con recursos artesanales para provocar claroscuros en movimiento, o un raro efecto sobre un lago, etc. Todo filmado en decorados irreales en apenas 20 días.

"Un viernes dejé la grabación de 'Cuéntame cómo pasó, el sábado viajé, el domingo recién conocí personalmente al director, el lunes empezamos a rodar mi parte", contó Imanol Arias. Eso sí, conocía plenamente a su personaje. Ya cuando años atrás empezaron por correo las conversaciones para participar en esta película, Imanol Arias se puso a buscar libros del doctor Pedro Ara, y hasta consiguió una edición especial en una librería de viejo de Montevideo, ciudad a la que define como "la última gran biblioteca del mundo". ¿Pero por qué ese afán de conocer? "Porque de chico no fui a la escuela. Empecé a trabajar muy temprano en la vida".

Por su parte, "Amama", subtitulada "Cuando cae un árbol", pinta la vida en un caserío del interior, con sus cosas buenas, sus cosas malas y su decadencia, los cambios que trae el tiempo y los hijos que se van con el tiempo. Amama le dicen los vascos a la abuela. "Yo recuerdo la mía, siempre callada", contaba después Asier Altuna, cuyo trabajo inmediatamente anterior fue un documental muy bueno sobre los bertsolari, los payadores de su lengua. Aquí se habla poco. "Las películas mejoran si no se introducen palabras innecesarias". Pero lo que se ve, dice mucho. Y así como está la abuela ahí firme, está el hombre de la casa, autoritario, cabeza dura, receloso de los cambios. "Vamos a dejar de ser nosotros", advierte. Lo bueno es que al final deja de ser tan seco con su familia, y llega a emocionarse ante una obra de su hija, "que quiere seguir pa' delante pero sin olvidarse de mirar pa' tras". No cambiará el mundo por esta película, pero vale la pena y además tiene lindos paisajes.

Mejores aún, los paisajes de Islandia, en "Sparrows" (título original, "Prestir"), pero pocas ganas dan de vivir ahí, y no sólo por el frio. Historia de adolescencias, con un chico obligado a vivir en casa del padre y gente obligada a beber el año entero y portarse como bestias, sobre todo con las mujeres, no dice nada nuevo, pero lo dice bien, y de paso contribuye con Alcohólicos Anónimos.

(*) Enviado especial

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