El expresidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, fue acusado por el Supremo Tribunal Federal (STF) por presuntamente aceptar un soborno de cinco millones de dólares en un contrato de alquiler de buques de perforación a la petrolera estatal Petrobras y por tener cuentas bancarias secretas en Suiza.
El destino de Cunha tiene preocupada a la clase política brasileña, ya que los expertos vaticinan que podría negociar la "delación premiada", es decir revelar los nombres de otros funcionarios que participaron de la red de corrupción a cambio de una reducción de la pena, y que amenaza con tocar a muchos otros dirigentes del Gobierno del presidente Michel Temer.
De acuerdo con cálculos de la prensa local, los diputados tenían los votos suficientes para correrlo de su puesto, pero sus aliados estaban proponiendo que no sea excluido de la política por ocho años, como impone la ley local en este tipo de casos, un beneficio que también obtuvo Rousseff.
Cunha, del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) es el único legislador que enfrenta un juicio por la amplia investigación por sobornos centrada en la petrolera estatal Petrobras. Si pierde su escaño y parcialmente su inmunidad como legislador se enfrenta a un arresto inminente. La oficina del máximo fiscal que pidió la detención de Cunha, dice que el presidente de la Cámara baja enfrenta otras nueve acusaciones de corrupción.
| Agencias DPA, ANSA y Brasil247 |
