22 de febrero 2010 - 00:00

La traición a un terrorista, clave del crimen que salpica a Israel

La traición a un terrorista, clave  del crimen que salpica a Israel
Dubái y Jerusalén - Una aparente traición desde el corazón de la organización fundamentalista Hamás termina de completar el cuadro de intrigas que implica el asesinato del jefe terrorista Mahmud al Mabhuh, cometido en Dubái el 20 de enero pasado. El titular de la Policía del emirato, Dahi Jalfan Tamin, reveló que un miembro del grupo islamista filtró la información de que Mabhuh se hospedaba sin escolta en un lujoso hotel. Conocido el dato, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habría autorizado la audaz operación al Mosad, el implacable servicio de inteligencia hebreo.

Según Jalfan, quien entregó la información a los asesinos de Al Mabhuh era la única persona que sabía que el dirigente del brazo armado de la organización terrorista se dirigía a Dubái. Alguien a quien el jefe policial calificó de «asesino de facto». Según los indicios, el dirigente de Hamás asesinado se encontraba en un periplo para concretar el envío de armas desde Irán a la Franja de Gaza, en una operación de la que sólo podría estar al tanto la cúpula de la organización radical palestina, aunque otras versiones indican que Al Mabhuh no tomó los recaudos suficientes.

Asimismo, el jefe policial afirmó que continúan recolectando información sobre lo sucedido y reiteró que los documentos europeos falsificados que portaban los 11 sospechosos prueban que el Mosad está implicado en su muerte.

Hamás, la organización terrorista que rige con votos y armas en la Franja de Gaza, transita entre la acusación a Israel con la complicidad de sus rivales palestinos de Al Fatah (más moderados) y sospechosas críticas al asesinado Mabhuh.

El sábado, un destacado miembro de la organización islamista palestina explicó que Al Mabhuh había hablado con su familia y compañeros de Hamás en Gaza antes de emprender su viaje. Además reservó el hotel por internet, lo que podría haber facilitado su seguimiento.

«Al hablar con su familia y sus compañeros de Hamás en Gaza por teléfono y reservar la habitación del hotel por internet creó una falla de seguridad, lo que hizo que fuera fácil seguirlo», afirmó Salah al Baradaweel.

Imputación

El miembro de Hamás culpó a dos miembros de la rival Al Fatah, del presidente palestino Mahmud Abás (Abú Mazen), de ayudar a llevar a cabo el asesinato. No obstante, precisó, con ello no quería culpar a Al Fatah del episodio. «Fue el Mosad el que reclutó a dos miembros de Al Fatah para ayudarlo en la ejecución del asesinato», concluyó.

En ese sentido, fuentes allegadas a los servicios secretos israelíes, citadas ayer por el periódico británico Sunday Times, sostuvieron que el propio Netanyahu aprobó personalmente la operación.

El diario sostuvo que el premier nacionalista se reunió a principios de enero con el jefe del Mosad, Meir Dagan, en un encuentro en el que participaron miembros del comando que participaría en la acción. El Times subrayó que, en ese tipo de operaciones, el primer ministro israelí tiene la última palabra.

Durante la reunión secreta, el Mosad le habría informado a Netanyahu que el líder de Hamás planeaba viajar a Dubái y que tenía que ser asesinado en un hotel de lujo. Según la prensa local, Al Mabhuh tenía que viajar de la capital siria, Damasco, a Dubái, y de ahí a la ciudad portuaria de Bandar Abás, en Irán, para asegurar el envío de armas de contrabando.

Ensayo

Como parte del operativo del Mosad, los espías ensayaron antes en un hotel de Tel Aviv cómo irían a matar a Al Mahmud. Los agentes secretos utilizaron pasaportes europeos (de Francia, Alemania, Irlanda y Reino Unido) para entrar en Dubái, un hecho que generó fuertes peleas diplomáticas.

Otro periódico londinense, The Daily Telegraph, informó en su edición on line que los seis documentos británicos usados por el comando habían sido copiados en forma secreta por funcionarios de inmigración del aeropuerto de Tel Aviv.

Según estas fuentes citadas por el matutino, los pasaportes habrían sido copiados por funcionarios, que detuvieron en el aeropuerto a los ciudadanos británicos radicados en Israel.

En este contexto, el papel del Mosad recibió duros cuestionamientos en Israel, dados los ribetes públicos que tomó la operación y las quejas de varios países europeos por los pasaportes utilizados. Parte de la prensa y de la dirigencia política pidieron la renuncia de Meir.

Agencias EFE, DPA y ANSA

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