La última rueda no cambió en nada el escenario

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La jornada bursátil no trajo mucho de nuevo. Otra vez el dólar perdiendo terreno frente a las principales monedas (tocó el mínimo en 16 meses frente al euro y la libra esterlina), lo que disparó la preferencia por los commodities por encima de los demás activos financieros (el índice CRB trepó un 0,54%). Como suele ocurrir en estos casos, la estrella fue el petróleo trepando, aunque más llamativo fue el 0,3% que ganó el oro estableciendo un nuevo récord en u$s 1.504 por onza mucho tuvo que ver también el temor o la necesidad de cobertura ante la suba de precios (Mc Donads emitió un aviso de advertencia por el efecto que sobre sus ganancias está teniendo la suba de las materias primas y el papel retrocedió un 1,7%). Claro que el oro no fue el único en beneficiarse: el precio de la plata trepó al máximo de los últimos 31 años. Lo bursátil, sin embargo, no estuvo mucho a la zaga y el Dow terminó la jornada trepando un 0,42% para quedar en 12.505,99 puntos (durante la rueda alcanzó 12.496,83 puntos). La excusa tras la suba fue la misma de las últimas ruedas: buenos balances y en particular el de Apple, General Electric, Morgan Stanley, etcétera. Claro que no todas fueron buenas noticias, pero como estamos acostumbrados el mercado les prestó la menor atención posible. Por ejemplo, los datos sobre la actividad manufacturera de abril para la zona del medio atlántico mostraron una caída inesperada, mientras el número de personas pidiendo el seguro por desempleo durante la última semana estuvo muy por encima de lo esperado. Con el cierre del mercado en observancia del Viernes Santo en los EE.UU. y en la mayor parte de las plazas del mundo, es poco y nada lo que queda para decir del mercado hasta el lunes que viene.

Veremos si «el pasaje» del fin de semana es un cambio hacia mejores tiempos, los mismos o, si es que los actores responsables no cumplen, otros más duros.

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