Finalmente llegó la primera rueda bajista del año para el Promedio Industrial. No fue nada grave, apenas un retroceso del 0,22% para el Dow que se estacionó en 11697.31 puntos, y que fácilmente podría ser subsanado si los números sobre el empleo que se darán a conocer hoy son levemente mejores a los que espera el mercado. Entre lo peor del día tuvimos las empresas de comunicaciones que retrocedieron casi el 3% de la mano de una menor demanda de servicios inalámbricos y una mayor competencia entre los distintos proveedores (Verizon, AT&T, Apple, etc.). El otro grupo que encabezó las mermas fue el de las tiendas minoristas que, como era esperable, reportó en diciembre una baja en las ventas. El panorama se complicó aún más con la propuesta de la UE para hacer que los tenedores de bonos se hagan cargo en parte de cualquier próximo rescate al sector financiero (no en vano el número de emisiones garantizadas de este grupo, no alcanzadas por la propuesta, está marcando récords; en cuanto a los bonos soberanos, por ahora hay sólo rumores), lo que llevó el costo de asegurarse contra el default europeo a un máximo sin precedente e hizo retroceder el euro al mínimo en más de un mes frente al dólar. Claro que no faltaron los enchufadores de siempre, afirmando que la suba del verde era por la fortaleza con la que está creciendo la economía norteamericana. El mayor problema en este frente es que, como debió admitir el secretario del Tesoro, entre el 16 y el 31 de marzo el Gobierno norteamericano alcanzaría el limite permitido para emitir deuda. Si no consigue el permiso del Congreso para seguir emitiendo deuda el resultado sería uno solo: el default. Pero, como es esperable, esto no impactó demasiado sobre el mercado, de manera que con la huida de dinero desde el Viejo Continente la tasa a 10 años bajó al 3.4% y los commodities (con la excepción del oro) terminaron cediendo más del 1%.
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