21 de enero 2010 - 00:00

¿La veloz reacción por Haití salvará la menguante imagen del presidente?

Ayer hizo un año que Barack Hussein Obama fue inaugurado como presidente número 44 de EE.UU. ¿Recuerdan la magia del juramento en Washington? ¿O ese acto final en el que los Bush y los Cheney (este último en silla de ruedas) suben al helicóptero y son despedidos por los Obama? Fueron tiempos de grandes emociones.

Luego vinieron 365 largos días. Llenos, sin apenas respiro, de balances y análisis. En EE.UU., el índice de popularidad de Obama es tan bajo como lo fue el de Ronald Reagan en 1982 (apenas roza el 50%). En el resto del mundo se oyen quejas. Los más generosos dicen que no ha hecho suficiente. Tan altas eran las expectativas. Los menos (los franceses) lo llaman «el Carter negro». Se refieren al presidente Jimmy Carter (1977-1981), un hombre considerado tan débil que es quizá la toma de la embajada americana en Teherán la imagen que define su mandato.

¿Y qué hay de Obama? Según se mire, su botella está medio llena o medio vacía. Ha salvado el sistema financiero mundial del colapso. Sí. Pero en EE.UU. la tasa de desempleo es del 10%. Afganistán, Irak y Guantánamo son aún dossiers abiertos, en vías (quizá) de solución. La reforma sanitaria está más cerca de conseguirse, pero aún pende del hilo del Capitolio. La división política de la época de Bush sigue ahí. Glenn Beck, de Fox News, el nuevo gurú periodístico del país, califica esta reforma de «socialismo del bueno, rascando los bolsillos de los ricos, para dárselo a los pobres».

Y entonces ocurrió Haití. Obama actuó con decisión y agresividad, y se ganó el aprobado general dentro y fuera de EE.UU. ¿Será Haití el momento definitorio de Obama? Con el envío de 10.000 marines empieza a conjurar las acusaciones de carterismo y se define más como un Bill Clinton. Un pragmático antes que un ideólogo.

En la última edición de Newsweek el presidente dice: «Actuamos por una simple razón: en tiempos de tragedia, Estados Unidos de América se adelanta y ayuda. Eso es lo que somos. Eso es lo que hacemos (...). Cuando mostramos no sólo nuestro poder, sino también nuestra compasión, el mundo nos mira con una mezcla de sorpresa y admiración. Eso incrementa nuestro liderazgo. Eso muestra el carácter de nuestro país (...). Y así Estados Unidos de América liderará el mundo en esta labor humanitaria. Ésa ha sido nuestra historia, y así es como responderemos al reto que tenemos delante».

Diez mil marines frente a los 150 gendarmes que propone (¿o estudia?) enviar la Unión Europea. En Haití, Obama nos recuerda lo que significa EE.UU. Sea quien fuere su presidente.

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