23 de mayo 2012 - 00:00

La victoria más festejada

¿Quién te quita lo ganado? Los protagonistas de aquella hazaña se reunieron para recordar el encuentro.
¿Quién te quita lo ganado? Los protagonistas de aquella hazaña se reunieron para recordar el encuentro.
Cuando jugás en Tucumán te recibís de rugbier, dijo el Negro hacedor del try más famoso de la historia de los galos luego de un empate 18 a 18 en 1988. Y esa noche que era para quedarse en la casa, se tiñó de Naranja. No por un nulo vaticinio de lluvia, sino por los tries y los penales que desgarraron las gargantas de aquellos afortunados que acudieron a la cita.

En aquel junio de 1992 ese Tucumán era la sensación del rugby nacional. Se había consagrado en 4 de los últimos 5 torneos argentinos y había aportado 7 jugadores a Los Pumas para su participación en el Mundial de las Islas Británicas el año anterior. Su maul ya era reconocido internacionalmente y se resaltaba su localía por lo complicada (los mismos All Blacks lo reconocieron en una visita en 1987).

Por su parte, Francia llegaba en medio de un proceso de recambio. Después de un gris Mundial pero con un equipo joven aunque prometedor, que se consagraría al año siguiente en el por entonces Cinco Naciones.

Ese era el contexto, la carta de presentación. Los amantes del rugby se calzaron gorro y bufanda y partieron al estadio. Claro, era la época en la cual el video cable era el privilegio de unos pocos y la televisión satelital no existía. Era entonces que la gente salía de sus casas.

La guinda se abrió paso en el aire entre el frío y las miradas anónimas de los tucumanos parados en las tribunas de cemento. La chapa de los franceses para jugar este tipo de encuentros se hizo notar enseguida y el visitante comenzó a marcar el rumbo del partido. Además estaba el poderío físico. Los franceses no se amedrentaron por ese tan temido maul y se pusieron en ventaja rápidamente. Sin embargo, desde el pie del gran Santiago Mesón, Tucumán seguía en partido. Tanto fue así, que en el segundo tiempo consiguió una remontada épica. Entregando el corazón y embanderados detrás del empuje del Cheto Santa-marina y compañía, consiguió lo que parecía imposible: los franceses se descuidaron, Santamarina se coló por el costado de la defensa y asentó el try que desató la locura en las tribunas. Unos minutos después, el silencio. La foto de los jugadores con las manos en la cintura y sus camisetas humeantes. El pie de Mesón impulsando la guinda por el medio de la hache y ahí sí. La emoción, los abrazos y las lágrimas. No había tiempo para más. Esos miles de fanáticos invadieron la cancha para festejar un triunfo de esos que no se olvidan ni tratando. Entonces llegaron los elogios y las declaraciones para la posteridad. Pero hubo una, justo la de un foráneo, la del periodista francés enviado por el diario Midi Olympique, que se ajusta como ninguna a lo vivido esa noche. Si usted es un aficionado del rugby y si algún día va a la Argentina, no se olvide de presenciar un partido en Tucumán. Allá usted verá una cosa única en el mundo. Única porque esa ciudad, situada en pleno corazón de América del Sur, está chiflada de rugby, y como sus habitantes son orgullosos y acogedores, esto da un espectáculo incomparable, leyeron los galos de la pluma de su periodista. Después culminó la nota trazando una extraña pero certera analogía. Parece el Maracaná, con 180.000 espectadores menos, pero Maracaná.

Justamente, como un guiño del destino, Los Pumas recibirán a Francia el 23 de junio de este año en el mismo escenario de aquella gesta. En la presentación del test, realizado el pasado lunes en la casa de gobierno de Tucumán, estuvieron presentes los técnicos tucumanos de aquella gesta: Nicolás Mono Rizzo, Alejandro Petra, Luis Castillo y Ma-nolo Galindo. Además de algunos de los jugadores que vistieron la Naranja esa noche. Es emocionante recordar esa haza-ña. Es gratificante saber que cooperamos para hacer al rugby tucumano un poco más grande, dijo Santiago Mesón, el goleador del partido en cuestión con 20 puntos.

Luego de la proyección de un video rememorativo, el presidente de la UAR, Luis Castillo, no pudo ocultar su emoción. Creo les conmueve a todos los presentes ver las imágenes de Francia en nuestra provincia. El agradecimiento que siento en este momento es hacia todos los que alguna vez integraron el seleccionado tucumano y argentino, expresó.

Después de los brindis llegaron las charlas y las anécdotas, hasta llegar a las despedidas. Entonces los héroes de 1992 emprendieron sus respectivos rumbos. Casi anónimos, por las calles tucumanas. Seguramente se fueron pensando que en una noche, hace casi 20 años, enorgullecieron a toda una provincia. Y sonrieron, con el eco de una multitud, en una noche de frío, aturdiéndoles los oídos.