10 de octubre 2011 - 00:00

La vida es ‘‘Vella’’

Cuando en el último suspiro del partido Luciano Vella se arrojó con su pierna derecha arriba, en medio del área chica, despejando un peligro que ya tenía olor a empate, sentí un alivio que me recorría todo el cuerpo. River se quedaba con 3 puntos más que importantes, en una actuación sólida, confirmando lo hecho contra Atlanta hace pocos días, y encaminándose en un torneo que ya terminó su cuarta parte.

El partido arrancó con todo. Dos equipos ansiosos de demostrar sus pergami-nos futbolísticos y señalar a los cuatro vientos que son de Primera, por historia y por juego.

A los 7 minutos Ferrero falló sobre el costado derecho y Machín puso el 1 a 0 cuando todavía nadie se había acomodado.

-¡Ay Ferrero, no te dejes madrugar! Reventala a la calle que es lo tuyo.

A partir del gol, Huracán empezó a encontrar espacios para iniciar arranques ofensivos.

Para peor de males, a los 11 minutos Cirigliano fue amonestado por una infracción que ya lo condicionaba para el resto del partido.

-¿Qué hacés, Maglio? ¿Le sacás la amarilla al pibe por un foul igualito al que le hicieron a Sánchez y a Ocampos? No empecemos, Maglio, no empecemos. ¡Se quieren hacer famosos todos con nosotros!

Un minuto después, tras un córner del pibe Ocampos, el pelado Aguirre la puso de cabeza arriba donde no llega ni el hombre araña.

-¡Gooooooollllll!. ¡Qué golazooo! ¡Dónde la puso, mi madre!

Y cinco minutos después, luego de un centro de Vella, otra vez Aguirre de media chilena la volvió a cruzar al segundo palo, pero esta vez abajo.

-¡Golazooo! ¡Qué golazooo! ¡Vamos Rivercito! ¡Tas calladito ahora, Walter Nelson! ¡Hace meses que no te escucho! Jajajaja. ¿Che, qué es de la vida de Walter Nelson?

El resto del primer tiempo fue un partidazo. Por la zona central pasaban los volantes como por una autopista, verticales, rápidos, punzantes.

Se terminó la primera etapa con un muy buen trabajo colectivo de River, sin desmedro de lo hecho por Hu-racán, que también fue destacable.

El segundo tiempo, como es lógico, encontró a un Huracán que se vino en busca del empate y a un River que retrocedió. A partir de allí, River tuvo oportunidades de aumentar y cerrar el partido en los pies de Ocampos, Afranchino, Cavenaghi y el mismísimo Cirigliano en una jugada estupenda de Ríos.

-¡Definan! Pero ¿será posible, mi Dios? ¡Todos la quieren hacer de taquito y vamos a llorar al final! ¡Déjense de joder! ¡La puta que me parió, la puta que me parió, hagan el tercero Isabel!

El final, lo de siempre, sufrir hasta el último aliento sin necesidad. Padecer cuando deberíamos estar tranquilos.

Por eso, cuando Luciano se arrojó con su pierna derecha arriba, en medio del área chica, despejando un peligro que ya tenía olor a empate, grité:

-¡Bien, Vella querido! ¡Se tiró como un karateka! ¡Salvaste las papas, hermano! Grande River, seguimos punteros e invictos. Cada vez me enamora más este River que tiene la impronta de su técnico y busca su identidad histórica.

Cirigliano es un jugador inmenso, por despliegue, visión, quite y, sobre todo, criterio a la hora de darle destino a la pelota. Creo que ya es un jugador importantísimo

y camino a transformarse en alguien que va a ser recor-dado. Lo mismo la entrega y el atrevimiento del pibe Ocampos.

Arano, a quien antes le di con un caño, creo que hoy me demostró lo equivocado que estaba.

Me encantan los dos pelados por lo que ponen y contagian, pero más que nada por lo que juegan.

River es mi vida, y hoy ¡la vida es Vella!

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