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La violencia todavía acecha
Sin embargo, algunos temen que el jefe del CNT, Mustafá Abdulyalil, intente imponer su voluntad mediante la fuertemente armada pero fragmentada alianza revolucionaria, apuntando a la insistencia de combatientes de la ciudad de Misrata en exhibir el cadáver del exdictador por tres días después de su muerte, en una aparente infracción a la práctica musulmana.
También hay una inquietud internacional por las imágenes cada vez más gráficas y perturbadoras en internet sobre los abusos contra un cuerpo que parece ser el de Gadafi tras su captura y la caída de su ciudad natal Sirte el jueves.
Con grandes recursos de petróleo y gas junto a una población relativamente pequeña de seis millones de habitantes, Libia podría volverse próspera, pero las rivalidades regionales impulsadas por Gadafi pueden crear aún más violencia que mine la autoridad del CNT.
«Hay un vacío tremendo en seguridad y política en el que se fabrican disputas políticas, faccionalismos y los problemas de seguridad representan un grave riesgo de desviación o prolongación de la transición», dijo Henry Wilkinson de Janusian, una consultora de seguridad en Londres.
En Misrata, las personas que esperaban su oportunidad de ver el cadáver de Gadafi no veían razones para apurar el entierro del depuesto líder, aparentemente haciendo caso omiso a la preocupación en Trípoli sobre la imagen del CNT en el exterior.
«Este tipo no es musulmán. Si lo fuera, lo habríamos tratado de una manera islámica», dijo un hombre que se identificó como Suleiman.
«Trajimos a nuestros hijos a verlo porque ésta es una oportunidad de ver la historia», dijo otro visitante llamado Mohamed.
Agencia Reuters


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