23 de agosto 2010 - 00:00

Lanzan estado de alerta por La Niña

El fenómeno de La Niña se registró en la campaña pasada con falta de precipitaciones y grandes pérdidas económicas. Advierten que se podría repetir.
El fenómeno de La Niña se registró en la campaña pasada con falta de precipitaciones y grandes pérdidas económicas. Advierten que se podría repetir.
El «Climate Prediction Center», publicado por el National Weather Service, lanzó un estado de alerta de ENSO (del inglés El Niño-Southern Oscillation, El Niño-Oscilación del Sur) tras advertir del fenómeno climático La Niña, que trae falta de precipitaciones al área agrícola argentina.

Allí se dice que las condiciones de La Niña se espera que se fortalezcan y se mantengan hasta el invierno en el Hemisferio Norte 2010.

En el informe se consigna que «durante julio de 2010, condiciones de La Niña se desarrollaron, a medida que las anomalías negativas de la temperatura de la superficie del océano ecuatorial (SST) se fortalecieron a través del Océano Pacífico ecuatorial». Todos los índices de El Niño disminuyeron con valores menores que 1° C en las regiones de El Niño al finalizar el mes.

El contenido calórico de la subsuperficie del océano (temperatura promedio en los 300 metros superiores del océano) «continuó reflejando una capa profunda de temperaturas bajo el promedio al este de la línea ecuatorial», se expresó.

Al ser un tema muy técnico, el Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario resumió el estudio de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos.

En «El Niño and La Niña. Tracing the Dance of Ocean and Atmosphere» (2000), se dice que el nombre de El Niño (o El Niño Jesús) fue acuñado a finales de los años del siglo XIX por unos pescadores de la costa de Perú para referirse a una invasión estacional de una corriente oceánica caliente del Sur que desplazaba a la corriente fría del Norte en la que solían faenar. Este fenómeno solía ocurrir en Navidad.

Actualmente, el término se utiliza para referir a parte de un fenómeno conocido como ENSO, un ciclo continuo e irregular de cambios en las condiciones oceánicas y atmosféricas que afectan al planeta.

El término El Niño sirve para destacar los efectos meteorológicos más pronunciados relacionados con temperaturas anormalmente calientes de la superficie del mar, en interacción con el aire que se encuentra por encima en el Océano Pacífico oriental y central.

En relación con los efectos de temperaturas anormalmente frías de la superficie en la región, se habla desde 1985 del fenómeno La Niña. El cambio de un fenómeno a otro dura alrededor de cuatro años, pero es una mutación irregular.

Al principio, los estudios sobre el fenómeno carecían de instrumentos de medición adecuados, pero desde la instalación de boyas en medio del Océano Pacífico y del uso satelital el progreso de su comprensión ha sido importante.

Por ejemplo, hoy se puede advertir a las poblaciones vulnerables sobre una nueva amenaza de El Niño con varios meses de anticipación.

Sin embargo, no fue hasta finales de la década de los 60 cuando el meteorólogo Jacob

Bjerknes
, de la Universidad de California en Los Angeles, describió un mecanismo que relacionaba las observaciones de Walker acerca de la oscilación del Sur con El Niño.

El aspecto más importante del razonamiento de Bjerknes fue el reconocimiento de que la interacción entre el mar y el aire podía tener un gran impacto sobre la circulación de los vientos, la lluvia y el tiempo.

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