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Las cupcakes llegaron para quedarse

El fenómeno se evidencia con un par de clicks en internet. Allí se pueden hallar sitios y blogs como el de «Cómo comer una cupcake»; tiendas online que las ofrecen de todos los gustos y sabores; o los foros, donde los usuarios debaten si la Red Velvet (de chocolate rojizo) es más rica que la Fluffer Nutter (de vainilla con mantequilla de maní y baño de malvavisco) o que la Peppermint Everything (cubierta de caramelos de menta y malvaviscos con virutas de chocolate y obleas).
Buenos Aires por estos días se suma a la tendencia. Ya sea para el argentino ávido por expandir sus gustos de consumo, como para los extranjeros nostálgicos de sus costumbres, varios son los emprendedores que se animaron a ofrecer estas tortitas, en su mayoría tímidamente a través de la modalidad del delivery. Se buscan cada vez más para cumpleaños, bautismos, fiestas de 15 y eventos varios. Ya sea por su comodidad, su sabor o su estética kitsch, las cupcakes son una tendencia ya revelada.
La aceptación del público ya está probada, a tono con la tendencia de consumir productos diferentes y modalidades inéditas. Mientras los argentinos todavía están intentando acostumbrarse al café «to go», la globalización se despacha con otra oferta, muy rica por cierto.
Precios y gustos
Los precios de la media docena o una docena varían entre $ 30 y $ 80 y dependen del tipo de cupcake: simple, especial o premium. En su mayoría, se hacen por pedido. Vainilla, capuccino, lemon pie, chocolate glacé, rocklets, brownie, chocolate bañado, frutos del bosque patagónico, nutella o manzana bohemia son algunos de los sabores. Y pueden estar cubiertas con las más variadas decoraciones: minioreos, pastillitas de colores, grajeas plateadas y la lista sigue.


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