26 de marzo 2010 - 00:00

Las cupcakes llegaron para quedarse

Las cupcakes llegaron para quedarse
¿Es un muffin, una magdalena, una minitorta, una donut, un croissant? No, son cupcakes. El significado literal que se desprende de la palabra en inglés es «torta de copa». Hay muchas versiones sobre su origen, pero en Estados Unidos es un postre tradicional, aunque en los últimos años, y gracias en parte a Sarah Jessica Parker y sus amigas neoyorquinas, cuyos desayunos no podían ser tales sin estas simpáticas tortitas, se convirtieron en productos gourmet y muy buscados (no está de más decir que The Magnolia Bakery en Greenwich Village, donde desayunaba Carrie Bradshaw, tiene ahora cuatro sucursales, incluyendo una en Dubái).

El fenómeno se evidencia con un par de clicks en internet. Allí se pueden hallar sitios y blogs como el de «Cómo comer una cupcake»; tiendas online que las ofrecen de todos los gustos y sabores; o los foros, donde los usuarios debaten si la Red Velvet (de chocolate rojizo) es más rica que la Fluffer Nutter (de vainilla con mantequilla de maní y baño de malvavisco) o que la Peppermint Everything (cubierta de caramelos de menta y malvaviscos con virutas de chocolate y obleas).

Buenos Aires por estos días se suma a la tendencia. Ya sea para el argentino ávido por expandir sus gustos de consumo, como para los extranjeros nostálgicos de sus costumbres, varios son los emprendedores que se animaron a ofrecer estas tortitas, en su mayoría tímidamente a través de la modalidad del delivery. Se buscan cada vez más para cumpleaños, bautismos, fiestas de 15 y eventos varios. Ya sea por su comodidad, su sabor o su estética kitsch, las cupcakes son una tendencia ya revelada.

La aceptación del público ya está probada, a tono con la tendencia de consumir productos diferentes y modalidades inéditas. Mientras los argentinos todavía están intentando acostumbrarse al café «to go», la globalización se despacha con otra oferta, muy rica por cierto.

Precios y gustos

Los precios de la media docena o una docena varían entre $ 30 y $ 80 y dependen del tipo de cupcake: simple, especial o premium. En su mayoría, se hacen por pedido. Vainilla, capuccino, lemon pie, chocolate glacé, rocklets, brownie, chocolate bañado, frutos del bosque patagónico, nutella o manzana bohemia son algunos de los sabores. Y pueden estar cubiertas con las más variadas decoraciones: minioreos, pastillitas de colores, grajeas plateadas y la lista sigue.

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