14 de abril 2009 - 00:00

Las despedidas son ahora menos amargas

Cubanos esperan el arribo de un vuelo procedente de Miami en el aeropuerto José Martí, en La Habana. Las visitas de los cubanoestadounidenses dejarán pronto de estar restringidas.
Cubanos esperan el arribo de un vuelo procedente de Miami en el aeropuerto José Martí, en La Habana. Las visitas de los cubanoestadounidenses dejarán pronto de estar restringidas.
La Habana - La decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de levantar las restricciones de viaje a Cuba para los cubanoamericanos cambió ayer el día a cientos de pasajeros en el aeropuerto de La Habana, donde los saludos de despedida ya han comenzado a cambiar del adiós al hasta luego.

La noticia de que Obama dio orden a los departamentos de Estado, Tesoro y Comercio de EE.UU. para que se ponga en marcha lo antes posible el levantamiento de las restricciones tomó por sorpresa a la mayoría de los que, como cada día, pasan por la terminal 2 del aeropuerto habanero José Martí.

En el ala de los vuelos chárter a Miami, la novedad, como no podía ser de otra forma, fue acogida con todo tipo de manifestaciones de alegría y alivio ante la perspectiva de que años de frustración por las dificultades para ver a los familiares podrían quedar en el olvido.

«Ya era hora. ¿Qué es eso de andar separando familias?», decía una mujer de alrededor de 40 años.

Dayron, de 30 años, acaba de pasar quince días en La Habana visitando a su familia y ayer tenía que regresar a su casa en Miami.

«¡Coño, compadre, qué buena noticia!», dijo poco antes de embarcar, mientras recordaba todos los «inventos» que ha tenido que hacer, desde que se marchó hace ocho años, para visitar a su familia sorteando las restricciones de las leyes estadounidenses.

«He venido por Gran Cayman, por Dominicana, como religioso, con el permiso normal... He hecho de todo», decía.

Como Dayron, no pocos cubanos radicados en Estados Unidos han recurrido durante años a viajar a Cuba a través de un tercer país, con las correspondientes precauciones para que los sellos estampados en las aduanas no figuraran en las páginas del pasaporte.

En otra parte de la terminal, Anselmo, de 28 años, llegaba a La Habana procedente de Miami con un montón de maletas y ganas de ver a sus familiares sólo un año después de la anterior visita.

«Me parece muy bien. Que cada uno viaje todas las veces que quiera a donde quiera», respondió Anselmo al ser preguntado por la decisión de Obama.

Sin embargo, para él este nuevo paso en el largo camino hacia la normalización de las relaciones con la isla no le hará venir a Cuba más veces de las que tenía previsto.

La aglomeración de gente alrededor de las vallas que protegen la salida de los pasajeros que llegan a la capital cubana es un rosario de casos de familias que no se ven desde hace once, siete, tres años...

Wilfrido, de 67 años, aguardaba por una hermana a la que hacía más de una década que no veía. Se alegra por la noticia, pero lamenta queCubanos esperan el arribo de un vuelo procedente de Miami en el aeropuerto José Martí, en La Habana. Las visitas de los cubanoestadounidenses dejarán pronto de estar restringidas. ahora sus otras tres hermanas ya son mayores y no pueden viajar como cuando eran jóvenes.

Al menos, se conforma con la idea de que «si se da la oportunidad y juntan el dinero, podrán venir».

En el estacionamiento, Orlando, de 62 años, también aprueba la decisión del presidente estadounidense con un «eso está muy bien» y recuerda que «el pueblo cubano es el único que tiene problemas para viajar en todas las partes del mundo».

«Es una gran noticia, pero debería ser igual para acá y para allá», agregó en referencia al preceptivo permiso de salida que los cubanos necesitan para salir de la isla.

Agencia EFE

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