Los Estados Unidos, guste o no, son la principal potencia del mundo. No sólo eso, sino que son la única de las grandes regiones globales que muestra una ligera recuperación económica. Es una pena, entonces, que en las últimas semanas los responsables de política internacional hayan decido desestimar las elecciones de medio término de los EE.UU. (como la ignorancia no es argumento en un tema tan gravitante, la única explicación es ideológica), por lo que los lectores se han tenido que conformar con un par de "cables de agencia" y nuestra columna del 23 del mes pasado. La excusa, ahora, es que el resultado de la elección no "cambia nada", lo que no es más que otra memez. Por lo pronto, la historia sugiere que para lo bursátil lo sucedido sí importa; desde 1949, cuando tuvimos un presidente demócrata y un Congreso republicano, el Dow ha promediado una ganancia del 19,5% anual, más que duplicando el resultado promedio del resto del período. Lo que es más, independientemente de quien gane las elecciones de medio término de un segundo ciclo presidencial, los tres grandes indicadores bursátiles han promediado subas entre el 7% y el 9% durante el último cuatrimestre de ese año (teóricamente, energía, salud y defensa estarían entre los sectores más beneficiados). Con el rublo desplomándose al mínimo de su historia (golpeado por la nueva "guerra fría" del derrumbe del precio del petróleo, el oro y otros commodities, a los que Rusia contesta con más belicosidad), el dólar en el máximo desde marzo de 2009 frente a las principales monedas y el Dow trepando el 0,56% para cerrar en un nuevo máximo histórico de 17.483,02 puntos, es claro que el cambio en los poderes del Estado no ha sido mal recibido. ¿Qué podemos esperar?: además de algunos acuerdos en política exterior, una feroz pelea por el presupuesto y la extensión al límite de la deuda (y "cierre" del Gobierno), leyes vetadas por el Ejecutivo y cajoneadas por el Congreso, control a la independencia de la Fed, etcétera.
La perla a todo esto es que la Fed ("demócrata") tendría un fuerte estímulo para seguir inyectando dinero al mercado, a fin de paliar los desaguisados de la política. ¿Le parece que nada cambia y que el tema de las elecciones era "no importante"?
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