10 de abril 2013 - 00:00

“Las fronteras entre prosa y poesía son enormemente porosas”

Ortiz explica que publicó los cuadernos V, VI y VII en un solo volumen, porque “los primeros eran pura y exclusivamente de poesía en el sentido más convencional” y “me pareció que éstos formaban una estética más coherente” entre sí.
Ortiz explica que publicó los cuadernos V, VI y VII en un solo volumen, porque “los primeros eran pura y exclusivamente de poesía en el sentido más convencional” y “me pareció que éstos formaban una estética más coherente” entre sí.
Bahía Blanca - Las más recientes exploraciones literarias que se vienen produciendo en diversos lugares del mundo, tienen en el poeta argentino Mario Ortiz uno de sus representantes, como lo demuestra ahora en su libro "Cuadernos de Lengua y Literatura", que acaba de publicar la editorial Eterna Cadencia, donde reúne los "cuadernos", según su personal denominación, "Al píe de la letra", "Crítica de la imaginación pura" y "Tratado de fitolingüística". Ortiz (Bahia Blanca, 1965) es profesor de Literatura en colegios secundarios, y de Literatura Contemporánea y Epistemología en la carrera de Letras de la Universidad del Sur. Dialogamos con él sobre lo que considera sus "ejercitaciones, investigaciones y búsquedas" poéticas y narrativas.

Periodista: La primera impresión que da su libro remite a obras de José Saramago como "Cuadernos de Lanzarote" o "Manual de pintura y caligrafía", luego se descubre que se trata de indagaciones sobre objetos, sobre lo que hacemos con el lenguaje y el lenguaje hace con nosotros, que se acercan a búsquedas de la vanguardia europea de fines del siglo XX.

Mario Ortiz:
Hay una curiosa relación que surgió cuando mi búsqueda literaria ya estaba encaminada. Los textos que trabajo en la universidad, en Literatura Contemporánea, siento que me son cercanos, que tienen cierta vinculación con mi obra, el Francis Ponge de "Notas del bosque de pinos" y "La soñadora materia", el W.G. Sebald de "Los anillos de Saturno", el Georges Perec de "Tentativas de agotar un lugar parisino", el Claudio Magris de "Microcosmos", o con Iain Sinclair que algunos conocen por "White Chappell, Trazos Rojos". Creo que tengo la influencia simbolista del Maurice Maeterlinck de "La inteligencia de las flores". De pronto encuentro que, entre nosotros, por ejemplo, Marcos Sastre había realizado una búsqueda así en "El temple argentino", que se detiene en un bichito o una flor de un modo intensamente poético.

P.: ¿Usted también encuentra en una cosa o un paisaje el impulso de narrarlo?

M.O.:
Eso puede tener fuentes diversas. Me interesa lo que logra Raymond Rousell, que a partir de determinados mecanismos genera relatos, algo que OuLiPo, el "Taller de literatura potencial" creado por Raymond Queneau, que une narradores y científicos, ha llevado a su más alto nivel. Entre nosotros han surgido autores que desde la búsqueda de una poética forman parte de mi biblioteca personal como Sergio Raimondi, Marcelo Díaz, Omar Chauvié, Carlos Ríos, Mario Arteca. Y en lugar destacado, Luis Sagasti con su novela "Bellas Artes".

P.: ¿Por qué aparecen de sus "Cuadernos de Lengua y Literatura" los volúmenes V, VI y VII saltándose los anteriores?

M.O.:
Decidí armar un conjunto con esos tres cuadernos. Dos fueron publicados anteriormente en editoriales de menor difusión, el V en 17 Grises de Bahía Blanca y el VI en La Propia Cartonera de Montevideo. Me pareció que formaban un estética coherente. Hasta ahí mis cuadernos, es decir los primeros, eran pura y exclusivamente de poesía en el sentido más convencional.

P.: ¿Es porque la poesía es la Cenicienta de los géneros literarios que sus obras anteriores salieron en pequeñas editoriales y ahora con su prosa pasa a una mayor?

M.O.:
Este conjunto de textos, que forman una cierta unidad, le interesó a la editora Leonora Djament, que me planteó llegar a un público más amplio. La poesía circula en editoriales destinadas al género y tiene un circuito más restringido. Si bien ahora hay un estallido de ediciones de poesía, mayores, menores, artesanales y tradicionales, que se complementan en formato papel y en formato web.

P.: ¿Pasó a la prosa porque le permite investigar qué nos pasa con el lenguaje a partir de narraciones que son retratos que desnudan objetos, momentos?

M.O.:
Aunque hay mayor despliegue narrativo, argumentativo o ensayístico, considero que se trata de poesía. La búsqueda me demanda una escritura que excede al verso. El despliegue que necesito me lleva a la prosa.

P.: Hay momentos de sus obras que son cuentos o fragmentos de novelas.

M.O.:
Eso de acuerdo a las necesidades que me va planteando el decurso de mi investigación o de lo que esté necesitando en ese momento, Me tomo todas las libertades y flexibilidades para avanzar en mi búsqueda. Asumo el riesgo de que pueda parecer un engendro heteróclito. Percy Shelley en su "Defensa de la poesía" dice que la diferenciación entre poesía y prosa es irrelevante, todo puede ser poesía. Las fronteras se vuelven enormemente porosas. En la tradición argentina el "Facundo" de Sarmiento, ¿es novela, ensayo, panfleto, investigación o poesía? ¿A qué género pertenece "El matadero" de Echeverría?

P.: En su caso, ¿cuál es la meta que da rigor a su búsqueda?

M.O.:
Es una indagación sobre determinados objetos para ver lo que tienen para decirnos. En esa indagación se ponen en juego el lenguaje, el sujeto, y se produce una experiencia que modifica nuestra percepción del objeto, y la relación que tenemos con las palabras.

P.: ¿Se trata, según usted sostiene, de tentativas, exploraciones, indagaciones, registros?

M.O.:
Eso tiene conexión con que se trate de "Cuadernos" y, si bien cada libro tiene cierta unidad no se trata de una obra cerrada. A mí me interesa hacer avances, tentativas, ejercicios. "Cuadernos de lengua y literatura" pareciera remitir a un manual de literatura del colegio secundario, pero siempre advierto que no es el manual que escribió un profesor, sino el manual de ejercicios para un alumno. Se trata de enfrentarse a alguien que se sienta y explora, que se ejercita. Y en ese ejercicio pone el propio cuerpo, la razón, las emociones, lo físico, el lenguaje. Por eso me importan que la obra esté esencialmente abierta. Siempre me interesó que el texto tuviera una articulación como la de los "Cantos pisanos" de Ezra Pound o el Clave Bien Temperado de Bach, que no es una obra sino ciclos de ejercicios de preludios y fugas en las tonalidades de la gama cromática.

P.: En el Pound que usted cita, el de los "Cantos", hay una recuperación de la infancia, la exploración con múltiples lenguas, y hasta su fascinación por el romance de Mussolini y Clara Petacci.

M.O.:
Pound hace una recuperación de la intensidad del lenguaje poético en diálogo con la tradición histórica universal, en un tejido profundamente económico-político. Es un anticapitalista que en vez de posiciones progresistas avanza hacia cierto fascismo sui generis, que existía más en su cabeza que en la realidad circundante. El pensaba en "Ben" Mussolini como en los mecenas del Renacimiento o en ciertos condotieros, esas figuras políticas fuertes que intervienen directamente en las artes. Interesa por lo que consigue en su intención de redescubrir aspectos de la lengua poética desde una intención de ir hacia el pasado para avanzar, o detenerse en una persona o en una emoción.

P.: ¿Después de estos siete "Cuadernos" en qué trabaja?

M.O.:
Tengo más o menos concluido el ocho, que gira en torno a una carcaza de televisor, rota, que encontré tirada en una esquina. Me gustó y me la traje a mi casa. A partir de ahí empecé a armar una historia. Uno de mis libros parte de objetos encontrados en el campo, otro de unos yuyos en una esquina, otro de un librito de tipografías, este de ese abandonado pedazo de un televisor. De ahí se traman las más variadas cuestiones, hay partes ensayísticas y otras narrativas, hay juegos con el tiempo y viajes en el tiempo, etcétera. Considero que en esto hay una cierta máquina que quiero desactivar, por tanto planeo hacer un cambio y experimentar otras cosas, Acaso vuelva a un formato de poesía más convencional o un puro narrar prosaico. Después del "Cuaderno" siete vendrá el ocho, y luego el nueve, el diez, y todos los que sigan hasta que llegue la loza.

Entrevista de Máximo Soto

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