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Las “muñecas malditas” de Offenbach vuelven al Avenida
Después de su recordada versión de “Otra vuelta de tuerca” de Britten, André Dos Santos estará al frente de “Los cuentos de Hoffman”.
Dialogamos con él:
Periodista: El hecho de que Offenbach haya muerto sin haber terminado esta ópera ha dado lugar a múltiples versiones musicológicas, lo cual plantea siempre un problema al abordarla. ¿De qué manera lo enfrenta y cuál de las versiones se verá?
André Dos Santos: Utilizamos la edición que más frecuentemente se hace, la llamada quinta edición o edición Choudens, donde el material de orquesta es más fácil de conseguir. Pero aun así siempre hay problemas, porque hay particellas que tienen distintos entreactos, o con orquestación distinta, en especial en el acto de Giulietta.
P.: El más problemático desde siempre...
A.D.S.: Sí, porque Offenbach no dejó una versión definitiva de este acto. Y haremos la ópera sin cortes, salvo uno pequeño en uno de los tríos del acto de Antonia. Vamos a insertar los diálogos del prólogo y del epílogo de La Musa, que son de otra versión, porque es un texto bellísimo.
P.: Usted ha profundizado en el repertorio de Offenbach, más allá de sus obras más conocidas. ¿Piensa que se trata de un compositor mal comprendido o tildado de intrascendente?
A.D.S.: Creo que la culpa es un poco del mismo Offenbach. Él tenía el sueño de ser compositor de opéra-comique, pero al inicio de su carrera le era imposible insertarse en ese mercado. Entonces empezó a hacer obras más cortas, y cuando vio que funcionaban fue para el lado de la parodia, de la crítica social y política, y eso fue lo que hizo a Offenbach ser Offenbach. Llega al final de su vida con esta ópera grandiosa que es "Los cuentos..." y en cierta medida bastante triste, porque es un cuestionamiento sobre la vida del artista, sus pasiones, la fantasía, y es muy interesante. Es un testamento. No se sabe si lo hizo porque sabía que iba a morir o fue una coincidencia. Pero a Offenbach muchas veces lo acusaron de ser vulgar, de hacer música para el pueblo, porque es innegable que era rica en melodías, pero no buscaba hacer una obra muy elaborada: tenía que ser bonita y fácil en ese estilo popular, influída por otras músicas que tenían éxito en esos días. Muchas de sus obras breves tienen una calidad impresionante. Es difícil que a alguien no le guste "Los cuentos..." porque hay de todo: música seria y elementos de sus obras cómicas.
P.: ¿Qué otros problemas musicales plantea?
A.D.S.: La gran dificultad es que a pesar de que hay muchas melodías hermosas es una obra muy teatral, el ritmo dramático es muy cambiante, y eso motiva cambios de compás constantes durante páginas y páginas. No hay grandes números en los que el tiempo se quede estático como en los "couplets". Eso es difícil para los cantantes, para la orquesta y para el director. Todo el ritmo está basado en la palabra y la acción, mucho más que una "Tosca", en la que los segmentos son mucho más largos. Incluso las arias son breves, y el pobre Hoffmann, que canta arias en todos los actos, está muy exigido. El que más sobrecargado está es él, porque es muy demandante en el sentido técnico, tiene partes que parecen para tenor ligero y otras para tenor dramático, se necesita mucha resistencia. La opción que tomamos de hacer los papeles diabólicos con el mismo cantante también le demandan mucho.
Entrevista de Margarita Pollini


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